Consulta diaria

Primera lectura: 2Pe 1,1-7: 
Nos ha dado los bienes prometidos
Salmo: 90
Dios mío, confío en ti
Evangelio: Mc 12,1-12:   
Atraparon al Hijo y lo mataron

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablarles en parábolas a los sacerdotes, escribas y ancianos:
1 Un hombre plantó una viña, la rodeó con una tapia, cavó un lagar y construyó una torre; se la arrendó a unos viñadores y se marchó.
2 A su debido tiempo, envió un sirviente a los viñadores para cobrar su parte del fruto de la viña.
3 Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías.
4 Les envió un segundo sirviente; y ellos lo maltrataron y lo injuriaron.
5 Envió un tercero, y lo mataron; y a otros muchos: a unos los apalearon, a otros los mataron.
6 Le quedaba uno, su hijo querido, y lo envió en último término, pensando que respetarían a su hijo.
7 Pero los viñadores se dijeron: Es el heredero. Lo matamos y la herencia será nuestra.
8 Así que lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
9 Ahora bien, ¿qué hará el dueño de la viña? Irá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros.
10 ¿No han leído aquel texto de la Escritura: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular;
11 es el Señor quien lo ha hecho y nos parece un milagro?
12 Intentaron arrestarlo, porque comprendieron que la parábola era para ellos. Pero, como tenían miedo a la gente, lo dejaron y se fueron.


Comentário

Marcos deja claro que esta parábola está dirigida a los líderes políticos y religiosos de Israel: sacerdotes, escribas y ancianos. Jesús los llama directamente “asesinos”. Dios les había confiado el cuidado del pueblo, la viña, y ellos se adueñaron del él transformándolo en su propiedad privada, lugar de su injusto enriquecimiento, escalón donde pisar para trepar en el poder. En lugar de justicia dieron frutos de hambre, insolidaridad, desigualdad. Dios les envió a los profetas pero ellos los mataron y se endurecieron en su corrupción. Ahora Dios ha enviado a su Hijo, lo matarán también. Por eso Dios dará el Reino a otros pueblos y a Jesús lo hará fundamento de un pueblo nuevo, llamado a la justicia. Jesús denuncia a los líderes de ayer y de hoy, a quienes Dios les ha confiado el servicio de la gente y ellos se aprovechan del pueblo en su propio beneficio. Cuantos en la sociedad, en la familia, en el ámbito del trabajo o en la iglesia tienen funciones de liderazgo deberán mirarse en este espejo y preguntarse cómo están cumpliendo sus responsabilidades.