Consulta diaria

Primera lectura: Hch 3,1-10: 
En nombre de Jesucristo, camina
Salmo: 104:
Que se alegren los que buscan al Señor
Evangelio: Lc 24,13-35: 
Lo reconocieron al partir el pan

En octava de Pascua. Juan Bautista de la Salle, fundador (1719)

13 Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día a un pequeño pueblo llamado Emaús, que está a unos diez kilómetros de Jerusalén.
14 En el camino conversaban sobre todo lo sucedido.
15 Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona los alcanzó y se puso a caminar con ellos.
16 Pero ellos tenían los ojos incapacitados para reconocerlo...
28 Se acercaban al pueblo adonde se dirigían, y él hizo ademán de seguir adelante.
29 Pero ellos le insistieron: Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día se acaba. Entró para quedarse con ellos;
30 y, mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio.
31 Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.
32 Se dijeron uno al otro: ¿No sentíamos arder nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba la Escritura?
33 Se levantaron al instante, volvieron a Jerusalén y encontraron a los Once con los demás compañeros,
34 que afirmaban: Realmente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
35 Ellos por su parte contaron lo que les había sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Comentario

Este famoso texto de los caminantes de Emaús visibiliza la realidad de todos los discípulos que ante el espectáculo de la cruz han perdido la esperanza y prefieren volver atrás. El camino es demasiado arriesgado y el horizonte oscuro y perplejo. El sentimiento que se intuye en la conversación es de fracaso y tristeza. Pero, ¡oh sorpresa!

Alguien se junta al coloquio...pregunta atrevida de ¿qué hablan? Y sigue otra pregunta ¿Qué ha pasado? La respuesta es retadora ¿usted no sabe? Y sin embargo estas preguntas son el pretexto para iniciar una catequesis que permite entender el acontecimiento. Es necesario releer la Escritura desde la clave de Jesús para comprender el hecho de la resurrección.

Luego el reconocimiento: es Él, el Maestro que está vivo en la Palabra, en el pan compartido y en la misión. Hay que darse la vuelta y volver para comunicar esta experiencia que encendió el corazón de los caminantes. ¿En el camino de tu vida, te has encontrado con el Maestro? ¿Cómo ha sido ese encuentro?