Consulta diaria

Primera lectura: Hch 2,14.22-23: 
Dios resucitó a Jesús
Salmo: 15:
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti
Evangelio: Mt 28,8-15: 
Me verán en Galilea

En octava de Pascua. Vicente Ferrer (1419)

8 Las mujeres se alejaron rápidamente del sepulcro, llenas de miedo y gozo, y corrieron a dar la noticia a los discípulos.
9 Jesús les salió al encuentro y les dijo: ¡Alégrense! Ellas se acercaron, se abrazaron a sus pies y se postraron ante él.
10 Jesús les dijo: No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, donde me verán.
11 Mientras ellas caminaban, algunos de la guardia fueron a la ciudad y contaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido.
12 Éstos se reunieron a deliberar con los ancianos y ofrecieron a los soldados una buena suma
13 encargándoles: Digan que durante la noche, mientras ustedes dormían, llegaron los discípulos y robaron el cadáver.
14 Si llega la noticia a oídos del gobernador, nosotros lo tranquilizaremos para que no los castigue.
15 Ellos aceptaron el dinero y siguieron las instrucciones recibidas. Así se difundió ese cuento entre los judíos hasta el día de hoy.

Comentario

El encuentro con el resucitado desinstala, moviliza, pone al creyente a correr velozmente a comunicar la buena noticia: Él no está muerto, Él está vivo, muy vivo. Y son mujeres, aquellas marginadas, vilipendiadas y excluidas del sistema sociorreligioso imperante. Son ellas las primeras en enterarse de este acontecimiento misterioso y maravilloso, gozoso y tenebroso. Porque así es el lenguaje de Dios. En todo caso es un acontecimiento que moviliza en dos sentidos.

A las mujeres, a compartir su experiencia de encuentro con el Resucitado con los tristes discípulos. A los soldados, a contar lo sucedido a los representantes del sistema de muerte vigente. Ellas reciben la gratuidad y el gozo de la paz y el amor que se desprende del amado; ellos, los guardias, el soborno, la corrupción y la mentira. Dos actitudes y dos opciones contrastantes frente al resucitado. Ante Jesús pascual no se puede ser indiferente, o se le acepta o se le rechaza. ¿Qué actitudes provoca en las personas de tu entorno la noticia del Señor Resucitado?