Consulta diaria

Primera lectura: Gén 1,1–2,2: 
Dios crea con su palabra
Salmo: 32:
La misericordia del Señor llena la tierra
Segunda lectura: Rom 6,3-11: 
Cristo ya no muere
Evangelio: Mc 16,1-7: 
Jesús ha resucitado

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA

1 Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a ungirlo.
2 El primer día de la semana, muy temprano, cuando amanecía, llegaron al sepulcro.
3 Se decían: ¿Quién nos moverá la piedra de la entrada del sepulcro?
4 Alzaron la vista y observaron que la piedra estaba movida. Era muy grande.
5 Al entrar al sepulcro, vieron un joven vestido con un hábito blanco, sentado a la derecha; y quedaron sorprendidas.
6 Les dijo: No tengan miedo. Ustedes buscan a Jesús Nazareno, el crucificado. No está aquí, ha resucitado. Miren el lugar donde lo habían puesto.
7 Vayan ahora a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de ellos a Galilea. Allí lo verán, como les había dicho.

Comentario

Sábado de reposo, de descansar tras culminar la obra. El descanso de la sepultura para el sufrimiento; es la recompensa a la intensidad por la tortura implacable. El dolor cansa y empuja el anhelo de que todo acabe. Desmayarse. Desaparecer. Pasar la página. El Mesías de Dios descansa; ha muerto. Flacidez, oscuridad y silencio incuban en la tumba, mientras el Padre se dispone a removerlo todo, a hacer algo nuevo.

La boca de la tumba de Jesús invita al creyente a ir adentro, a morir con él, como ocurrió en el bautismo. Morir con él es dejar que los afanes egoístas que nos acicatean desmayen y mueran. Honor, riqueza, sexo, soberbia y poder que han corrompido la vida hasta hacerla ansiosa, dolorosa e insoportable, deben volverse polvo, desaparecer. Todo quieto, inerme. Solo entonces la voz de Dios dirá una palabra y ese hálito le dará forma a la vida nueva. Dios abrirá la tumba para liberar a su Hijo, a todos sus hijos. “Y dijo Dios...”.