Consulta diaria

Primera lectura: Ex 12,1-8.11-14: 
Prescripciones sobre la Pascua
Salmo: 115:
El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo
Segunda lectura: 1Cor 11,23-26: 
Proclamarán la muerte del Señor
Evangelio: Jn 13,1-15: 
Los amó hasta el extremo

JUEVES SANTO

1 Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que llegaba la hora de pasar de este mundo al Padre, después de haber amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
2 Durante la cena, cuando el Diablo había sugerido a Judas Iscariote que lo entregara,
3 sabiendo que todo lo había puesto el Padre en sus manos, que había salido de Dios y volvía a Dios,
4 se levanta de la mesa, se quita el manto, y tomando una toalla, se la ató a la cintura.
5 Después echa agua en un recipiente y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba en la cintura...
12 Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: ¿Comprenden lo que acabo de hacer?
13 Ustedes me llaman maestro y señor, y dicen bien.
14 Pero si yo, que soy maestro y señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros.
15 Les he dado ejemplo para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.

Comentario

La conciencia que tiene Jesús de su hora para pasar al Padre es la línea dominante de la manifestación de su amor por los suyos. Esta manifestación de amor no es solo su pasión, muerte y resurrección, sino que abraza la cena del amor extremo y los discursos de despedida que dan la inteligencia de su partida. Ahora, en esta noche de la entrega amorosa, ocurre una revolución ya: Jesús lava los pies de sus discípulos.

Dispone a los suyos para que puedan estar con él en ese futuro que rebasa la tragedia de la cruz, pero no sin ella. En el nuevo modo de discipulado, ellos deberán hacer unos con otros lo mismo que Jesús ha hecho con ellos, con plena conciencia de que él es el Maestro y Señor. El cristiano es el discípulo que ha recibido el amor de Jesús y lo reproduce, sin quedarse en los costos que implica. ¿Qué hacemos para mantener vivo el amor de Jesús operando en nosotros? ¿En razón de qué, podría alguien identificarnos como discípulos de Jesús?