Consulta diaria

Primera lectura: Jer 20,10-13: 
El Señor está conmigo
Salmo: 17:
En el peligro invoqué al Señor y me escuchó
Evangelio: Jn 10,31-42: 
Intentaron detenerlo, pero se escapó

5a Semana de Cuaresma Braulio (651)

31 En aquel tiempo los judíos tomaron piedras para apedrear a Jesús.
32 Él les dijo: Por encargo del Padre les hice ver muchas obras buenas: ¿por cuál de ellas me apedrean?
33 Le contestaron los judíos: Por ninguna obra buena te apedreamos, sino por la blasfemia, porque siendo hombre te haces Dios.
34 Jesús les contestó: ¿No está escrito en la ley de ustedes: Yo les digo: son dioses?
35 Si la ley llama dioses a aquéllos a quienes se dirigió la Palabra de Dios, y la Escritura no puede fallar,
36 ¿cómo dicen: Tú blasfemas al que el Padre consagró y envió al mundo, porque dijo que es Hijo de Dios?
37 Si no hago las obras de mi Padre, no me crean.
38 Pero si las hago, crean en las obras aunque no me crean a mí, así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre.
39 Entonces intentaron arrestarlo de nuevo, pero él se les escapó de las manos.
40 Pasó de nuevo a la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba en otro tiempo, y se quedó allí.
41 Acudieron muchos a él y decían: Aunque Juan no hizo señal alguna, todo lo que dijo de éste era verdad.
42 Y allí, muchos creyeron en él.

Comentario

Jesús padeció persecución religiosa a manos de los líderes y conciudadanos de su propio pueblo. Su muerte cruenta se inscribe en la página de aquellos que con su sangre sellaron la radicalidad de sus convicciones de vida, lo que en el evangelio se revela como su fidelidad a Dios. Muchos estados, a lo largo de la historia, han ahogado en sangre la verdad que denuncia sus abusos y pretensiones absolutistas. Pero el estado no ha sido el único perseguidor de fieles religiosos.

El creyente, que en la Biblia aparece bajo el nombre de justo, mantiene una coherencia de vida tal que molesta a los malvados. El odio es la reacción ante una conducta inobjetable y que se nutre de valores comunes. Solo que en lugar de acentuar lo que hay en común, se afila lo disidente hasta llevarlo a lo intolerable. Tal vez sin llegar al derramamiento de sangre, pero en muchos de nuestros medios se da una persecución por motivos religiosos, que llega a convertirse en acoso y violencia auténtica. ¿Qué síntomas de intolerancia religiosa percibimos en nuestro derredor?