Consulta diaria

Primera lectura: Hch 20,28-38: 
Cuiden del rebaño
Salmo: 67
Reyes de la tierra, canten a Dios
Evangelio: Jn 17,11b-19: 
Que sean uno, como nosotros

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo:
11 Padre Santo, cuida en tu nombre, a los que me diste, para que sean uno como nosotros.
12 Mientras estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste; los custodié, y no se perdió ninguno de ellos; excepto el destinado a la perdición, para cumplimiento de la Escritura.
13 Ahora voy hacia ti; y les digo esto mientras estoy en el mundo para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.
14 Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió, porque no son del mundo, igual que yo no soy del mundo.
15 No pido que los saques del mundo, sino que los libres del Maligno.
16 No son del mundo, igual que yo no soy del mundo.
17 Conságralos con la verdad: tu palabra es verdad.
18 Como tú me enviaste al mundo, yo los envié al mundo.
19 Por ellos me consagro, para que queden consagrados con la verdad.


Comentário

La Iglesia está llamada a continuar la misión de Jesús: revelar quién es Dios y quienes son el hombre y la mujer. Dios es el amor que se establece en la relación de reciprocidad entre el Padre y el Hijo. El hombre y la mujer son las creaturas llamadas a vivir en toda la experiencia relacional que establezcan, ese mismo amor que viven las personas de la Trinidad. La vida de unidad y fraternidad que se viva en la experiencia comunitaria es la que manifiesta al mundo entero la gloria de la que el Hijo habla. La Iglesia está llamada a reflejar la vida del cielo en la tierra. No es tarea fácil. Tampoco imposible. Esto es lo que Jesús pide en el Capitulo 17. El milagro más grande es que Dios se revela a la creación, obra de sus manos, y la diviniza para alabanza de él y para que llegue la salvación a la humanidad. La vida de comunidad es la única que hace creíble el misterio de la Resurrección. A Jesús Crucificado-Resucitado solo se le descubre en comunidad.