Consulta diaria

Primera lectura: Hch 1,15-17.20-26: 
Asociaron a Matías a los Apóstoles
Salmo: 112
El Señor lo sentará con los príncipes de su pueblo
Evangelio: Jn 15,9-17 
No me eligieron ustedes a mí

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
9 Como el Padre me amó así yo los he amado: permanezcan en mi amor.
10 Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
11 Les he dicho esto para que participen de mi alegría y sean plenamente felices.
12 Éste es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado.
13 Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos.
14 Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando.
15 Ya no los llamo sirvientes, porque el sirviente no sabe lo que hace su señor. A ustedes los he llamado amigos porque les he dado a conocer todo lo que escuché a mi Padre.
16 No me eligieron ustedes a mí; yo los elegí a ustedes y los destiné para que vayan y den fruto, un fruto que permanezca; así, lo que pidan al Padre en mi nombre él se lo concederá.
17 Esto es lo que les mando, que se amen unos a otros.


Comentário

El amor del Padre que Jesús experimentó, es el que ofrece a sus Discípulos. Desde este amor cada bautizado ha de comprender su vocación. No es el creyente quien elige a Jesús. Es Jesús quien elige al discípulo. Es un acto de amor, gratuito y bondadoso, de parte de Jesús. Dios siempre toma la iniciativa. Dios es siempre el que convoca, el que elige, el que llama. Jesús llama a cada uno de los discípulos “amigo”. Esa es la manera como llama a cada bautizado que lo recibe en su vida como Señor y Salvador. La relación con Jesús no es una cuestión protocolaría, fría u oficial. Jesús instaura una nueva manera relacional entre un Maestro y un discípulo: La amistad. El compromiso que cada creyente está llamado a vivir, es en fidelidad a la amistad que el Maestro ha propuesto. La amistad con Jesús se experimenta y se vivencia en una manera concreta de vivir con los hermanos de comunidad. No puede existir una relación con el Crucificado Resucitado, si no se da a través de ella.