Consulta diaria

Primera lectura: Hch 18,23-28: 
Apolo demostraba que Jesús era el Mesías
Salmo: 46
Dios es el rey del mundo
Evangelio: Jn 16,23b-28: 
El Padre los quiere

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
23 Les aseguro que todo lo que pidan a mi Padre, él se lo concederá en mi nombre.
24 Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre; pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.
25 Les he dicho esto en parábolas; pero llega la hora en que ya no les hablaré en parábolas, sino que les hablaré claramente de mi Padre.
26 Aquel día pedirán en mi nombre, y no será necesario que yo pida al Padre por ustedes,
27 ya que el Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que yo vine de parte de Dios.
28 Salí del Padre y he venido al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre.


Comentário

Jesús ha revelado el misterio más grande de Dios: que nos ama. ¡Qué alegría! Dios había sido entendido como lejano, distante y enemigo de la humanidad. Era inaccesible. La religión había generado sobre Dios conceptos extraños, raros y algo perversos. A Dios lo metieron en la lógica mezquina de los que elaboraban la teología, las normatividades y rúbricas religiosas. Pero Jesús, en su manera tan genial de vivir y de revelar a su Padre, simplificó la manera de entender a Dios y lo presentó cercano, amigo y comprensible con la familia humana. El amor del Padre quedó revelado definitivamente en la persona de Jesús, en su vida, su manera de actuar y por el tipo de personas por la que él se dejó rodear y acompañar. Fue la Cruz y la Resurrección las que dieron la resolución definitiva de cuanto es el amor de Dios Padre por toda la humanidad. Dejemos que ese amor de Dios que Jesús reveló transforme nuestra vida.