Consulta diaria

Primera lectura: Hch 18,1-8:   
Predicaba en la sinagoga
Salmo: 97
El Señor revela a las naciones su victoria
Evangelio: Jn 16,16-20:
Su tristeza se convertirá en alegría

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
16 Dentro de poco ya no me verán, y poco después me volverán a ver.
17 Los discípulos comentaban entre sí: ¿Qué es lo que dice? Dentro de poco ya no me verán, y poco después me volverán a ver; y qué significa eso de: Voy al Padre.
18 Y decían: ¿A qué poco se refiere? No entendemos lo que dice.
19 Jesús comprendió que querían preguntarle y les dijo: –Ustedes discuten entre sí qué significan mis palabras: dentro de poco ya no me verán y poco después me volverán a ver.
20 Les aseguro que ustedes llorarán y se lamentarán mientras el mundo se divierte; estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo.


Comentário

La promesa de Jesús a sus discípulos, extensiva a la Iglesia, es muy clara y contundente. No promete ausencia de tristeza. Él reconoce que la tristeza es una realidad que no se borra uniéndose a El. Ningún problema de la vida se reduce con la entrada a la Iglesia. Una idea así, es de tipo mágico. Es una de las trampas de muchos predicadores hoy. Queremos ser hijos de Dios como Jesús lo fue, pero queremos que Dios nos libre de todo. Dios no libró a su Hijo de nada. Esto hemos de tenerlo bien claro. Jesús aclara a sus seguidores –de ayer y de hoy– que en la experiencia del seguimiento hay una realidad novedosa que no tiene comparación: la tristeza se convertirá en gozo. ¿Y cómo entender eso? Se entiende sabiendo que el cristiano adquiere una nueva manera de ver el mundo, la historia y las dificultades que se presentan. El cristiano aprende a vivir en la lógica de Jesús. Y esa lógica de Jesús tiene una utopía: el gozo.