Consulta diaria

Primera lectura: Hch 16,22-34:
Cree en Jesús y te salvarás
Salmo: 137
Señor, tu derecha me salva
Evangelio: Jn 16,5-11: 
Si no me voy, no vendrá el Defensor

5 Ahora me vuelvo al que me envió y nadie me pregunta adónde voy.
6 Lo que les he dicho los ha llenado de tristeza;
7 pero les digo la verdad: les conviene que yo me vaya. Si no me voy, no vendrá a ustedes el Defensor, pero si me voy, lo enviaré a ustedes.
8 Cuando él venga, convencerá al mundo de un pecado, de una justicia, y de una sentencia:
9 el pecado, que no han creído en mí;
10 la justicia, que yo voy al Padre y no me verán más;
11 la sentencia, que el príncipe de este mundo ya ha sido condenado.


Comentário

Pecado, justicia y sentencia. Estas son tres realidades que colocará en el corazón del creyente y de la comunidad el Espíritu que el Padre ha enviado a la Iglesia. Para entender estas realidades es importante entrar en la dinámica de la experiencia del Crucificado-Resucitado. El pecado que el Espíritu desenmascara siempre es el de no creer en Jesús como el enviado del Padre. Este pecado acrecienta la deshumanización de la humanidad, porque Jesús no es el modelo de ser humano. La Justicia que recuerda el Espíritu es que Jesús es de Dios. Que vino de él y ha regresado a él. Que su palabra y sus obras estaban ratificados por el Padre. Que los ciegos y sordos hemos sido nosotros al no aceptar su propuesta. Y la sentencia que el Espíritu da es la posibilidad de entrar por una nueva lógica de humanidad que seguirá siendo posible, ya que el mismo Dios a través de la persona de Jesús a vencido al príncipe de este mundo. Vivamos con intensidad la vida cristiana. El amor de Dios siempre encontrará un motivo para salvarnos.