Consulta diaria

Primera lectura: Jon 3,1-10: 
Los Ninivitas escucharon a Jonás
Salmo: 50: 
Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias
Evangelio: Lc 11,29-32: 
A esta generación no se le dará más signo que el de Jonás

1a Semana de Cuaresma Modesto de Tréveris (486)

29 En aquel tiempo la multitud se aglomeraba y Jesús se puso a decirles: Esta generación es malvada: reclama una señal, y no se le concederá más señal que la de Jonás.
30 Como Jonás fue una señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del Hombre para esta generación.
31 El día del juicio la reina del sur se alzará contra esta generación y la condenará; porque ella vino del extremo de la tierra para escuchar el saber de Salomón, y aquí hay alguien mayor que Salomón.
32 El día del juicio los ninivitas se alzarán contra esta generación y la condenarán; porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien mayor que Jonás.

Comentario

La experiencia dice que es más efectiva una amenaza de castigo que la promesa de un futuro premio para que un individuo cambie su conducta. Cierto, también es verdad que a veces ni una ni otra surten efecto. En el relato de Jonás, es el miedo el resorte que Dios oprime para que los ninivitas, que ni siquiera conocían al Dios del pueblo bíblico, se conviertan de su mala conducta y eviten la destrucción, porque allí desemboca la maldad del pecado.

El temor al juicio destructivo motiva la conversión. ¿Es el miedo a la ruina lo que nos contiene de hacer cosas malas? No es un mal punto de partida, pues nadie en sus cabales quiere hacerse daño. Pero esto no parece definitivo. ¿Qué nos retiene de hacer el mal?

El evangelio propone que la atracción que ejerce la sabiduría en el espíritu humano es la que puede apartar a alguien del mal, del pecado para adherirse al bien y promoverlo. Jesús es la sabiduría de la vida cristiana. ¿Qué nos atrae de Jesús? ¿Cómo promovemos la sabiduría de Jesús?