Consulta diaria

Primera lectura: 1Cor 15,1-8: 
El Señor se apareció a Santiago
Salmo: 18
A toda la tierra alcanza su pregón
Evangelio: Jn 14,6-14:
Estoy con ustedes, ¿y no me conocen?

6 En aquel tiempo dijo Jesús a Tomás: Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie va al Padre si no es por mí.
7 Si me conocieran a mí, conocerían también al Padre. En realidad, ya lo conocen y lo han visto.
8 Le dice Felipe: Señor, enséñanos al Padre y nos basta.
9 Le responde Jesús: Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes ¿y todavía no me conocen? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre: ¿cómo pides que te enseñe al Padre?
10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo les digo no las digo por mi cuenta; el Padre que está en mí es el que hace las obras.
11 Créanme que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; si no, créanlo por las mismas obras.
12 Les aseguro: quien cree en mí hará las obras que yo hago, e incluso otras mayores, porque yo voy al Padre;
13 y yo haré todo lo que pidan en mi nombre, para que por el Hijo se manifieste la gloria del Padre.
14 Si ustedes piden algo en mi nombre, yo lo haré.


Comentário

Por el Hijo se manifiesta la gloria del Padre. Esta expresión contundente es lanzada por Jesús a los suyos. De ahí hemos de sacar conclusiones concretas para la vida cristiana. Es Jesús el Crucificado-Resucitado quien nos da la clave concreta de acercarnos al Padre Dios. No hay otra vía al cristianismo. No se puede tener acceso al Padre de Jesús a través de doctrinas, rituales, normatividades. Tristemente ese modelo de cristianismo fue el que se impuso desde la Edad Media y por eso la vida cristiana cayó en el desprestigio. Originalmente la vida cristiana era una vida de radicalidad profunda. Para abrazarla hay que hacer una ruptura con el mundo y con sus estructuras. Quien quiera tener una experiencia del Padre de Jesús, tiene que hacerlo en el genuino cristianismo que es, en definitiva, la experiencia de aceptación radical y de adhesión total a Jesús y a su causa. Si esto no ocurre, el que se dice seguidor de Jesús no podrá experimentar la gloria del Padre que sólo Jesús puede manifestar.