Consulta diaria

Primera lectura: Jl 2,12-18: 
Rasguen sus corazones
Salmo: 50: 
Misericordia, Señor: hemos pecado
Segunda lectura: 2Cor 5,20–6,2 
Reconcíliate con Dios
Evangelio: Mt 6,1-6.16-18: 
Tu Padre te lo pagará

MIÉRCOLES DE CENIZA Fundadores de los Servitas (1310)

1 En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuídense de hacer obras buenas en público solamente para que los vean; de lo contrario no serán recompensados por su Padre del cielo.
2 Cuando des limosna no hagas tocar la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que los alabe la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga.
3 Cuando tú hagas limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha;
4 de ese modo tu limosna quedará escondida, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
5 Cuando ustedes oren no hagan como los hipócritas, que gustan rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para exhibirse a la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga.
6 Cuando tú vayas a orar, entra en tu habitación, cierra la puerta y reza a tu Padre a escondidas...
16 Cuando ustedes ayunen no pongan cara triste como los hipócritas, que desfiguran la cara para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su paga.
17 Cuando tú ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara,
18 de modo que tu ayuno no lo vean los demás, sino tu Padre, que está escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Comentario

La Cuaresma es una ruta de regeneración. Año con año los cristianos la caminamos para reavivar ese sentido fundamental que nos da nuestro modo de ser en el mundo. Regeneración era uno de los nombres que los cristianos daban al bautismo. Aquellos bautizados no eran ingenuos como para pensar que bastaba hundirse en el agua para salir regenerados. Todo lo contrario. Aquel baño era culminante; para llegar a él, tenían que recorrer un proceso y pasar por unas etapas que los disponían para la regeneración. A eso apuntan las lecturas de este día.

El profeta pide rasgarse el corazón y no los vestidos, para volverse al Señor. El vestido indica lo que los demás miran de uno; Joel habla de cambiar la identidad. El vestido condiciona modos de ser frente a otros. Mira cómo visten las personas, en qué circunstancias y delante de quiénes. Ahora observa tu modo de ser, tu vestido. ¿Qué debes romper para desnudarte ante el Dios misericordioso? Sin esto no habrá regeneración. Uno se sumerge sin ropas.