Consulta diaria

Primera lectura: Gén 4,1-15.25: 
Caín mató a Abel
Salmo: 49: 
Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza
Evangelio: Marcos1,40-45: Mc 8,11-13: 
¿Para qué pide un signo?

6a Semana Ordinario Claudio de Colombiere (1682)

11 En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con él, pidiéndole, para ponerlo a prueba, una señal del cielo.
12 Él suspiró profundamente y dijo: ¿Para qué pide una señal esta generación? Les aseguro que a esta generación no se le dará ninguna señal.
13 Dejándolos, se embarcó de nuevo y pasó a la otra orilla.

Comentario

Los fariseos eran celosos observantes de la ley, pero estuvieron incapacitados para reconocer la acción que Dios revelaba en Jesús. Lo ponen a prueba, le piden “un signo del cielo”, una prueba divina que les demuestre su condición de Hijo de Dios, pero Jesús no entra en el juego, no cae en la trampa, no se deja manipular. Acababa de realizar la multiplicación de los panes, el milagro del compartir lo poco que se tiene para saciar el hambre de los demás.

La mente y el corazón de los fariseos no logran ver lo que acontece en la persona de Jesús. La expresión de Jesús: “Él suspiró profun- damente”, nos ayuda a comprender el dolor que sentía ante la dureza de quienes se niegan a creer. Como los fariseos también nosotros podemos cerrar nuestro corazón y dejar de ver la actuación de Dios en lo pequeño, en lo sencillo, en lo cotidiano ¿Soy capaz de poner mi confianza en el Señor sin pedirle nada a cambio? ¡Abramos nuestra vida a la gratuidad de su presencia amorosa!