Consulta diaria

Primera lectura: Heb 11,32-40: 
Dios tiene algo mayor para nosotros 
Salmo: 30: 
Sean Fuertes y valientes de corazón, los que esperan en el Señor 
Evangelio: Mc 5,1-20:
Cuenta lo que el Señor te ha hecho 

4a Semana Ordinario Brígida de Irlanda (525)

...2 Al desembarcar en territorio geraseno, salió al encuentro de Jesús un hombre poseído de un espíritu impuro.
3 Nadie podía sujetarlo, ni con cadenas;... Este,
6 al ver de lejos a Jesús, se puso a correr, se postró ante él y,
7 dando un fuerte grito, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Hijo del Dios Altísimo?...
9 Jesús le preguntó: ¿Cómo te llamas? Contestó: Me llamo Legión, porque somos muchos....
12 Y le suplicaron: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.
13 Jesús se lo concedió. La piara, unos dos mil, se lanzó por un acantilado al lago y se ahogaron en el agua.
14 Los pastores huyeron, y lo contaron en la ciudad y en los campos; y la gente fue a ver lo que había sucedido....
17 Y empezaron a suplicarle que se marchase de su territorio.
18 Cuando se embarcaba, el hombre que había tenido el espíritu malo le pidió que le permitiese acompañarlo.
19 Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa y a los tuyos, y cuéntales todo lo que el Señor, por su misericordia, ha hecho contigo.
20 Se fue y se puso a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho con él, y todos se maravillaban.

Comentario

Vivimos en un mundo muchas veces gobernado por la malignidad y la muerte. De esas fuerzas del mal no está exenta la religión. El territorio de los gerasenos estaba dominado por las fuerzas de la muerte, que Roma, con su sistema político-militar-imperial, ha hecho reinar en esa zona. Jesús llega a liberar del dominio de la muerte a esa región y a los que habitan allí. Jesús se enfrenta con las fuerzas del maligno que ha puesto su imperio en medio de la gente simple y sencilla.

Siempre son los pobres y los humildes, las víctimas de la dominación del mal. Jesús abiertamente se coloca del lado de las víctimas de la historia y desenmascara al mal que se busca enseñorear sobre los pequeños. El gran problema es que el mal ejerce una fascinación tal, sobre sus propias víctimas, que llega a gustar tanto, que sus inmolados quieren quedarse viviendo con él y deciden expulsar a los que son portadores de la vida, de la dignidad, del bien, de la felicidad.