Consulta diaria

Primera lectura: Hch 4,32-37: 
Todos tenían un solo corazón
Salmo: 92
El Señor reina, vestido de majestad
Evangelio: Jn 3,7-15: 
Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo

7 En aquel tiempo Jesús dijo a Nicodemo: Tienes hay que nacer de nuevo.
8 El viento sopla hacia donde quiere: oyes su rumor, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así sucede con el que ha nacido del Espíritu.
9 Le respondió Nicodemo: ¿Cómo puede suceder esto?
10 Jesús le respondió: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas?
11 Te lo aseguro: nosotros hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.
12 Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo?
13 Nadie ha subido al cielo si no es el que bajó del cielo: el Hijo del Hombre.
14 Como Moisés en el desierto levantó la serpiente, así ha de ser levantado el Hijo del Hombre,
15 para que quien crea en él tenga vida eterna.


Comentário

El encuentro con Cristo, resucitado por el amor infinito del Padre, tiene que hacer posible el surgimiento de una nueva humanidad, con otra lógica, con otro proyecto. Es lo que le plantea Jesús a Nicodemo. El encuentro entre el Maestro de Nazaret y el Maestro de Israel (Nicodemo), deja claro que la religión no ayuda a los hombres y mujeres a encontrarse con la vida de Dios, sino que hace que el ser humano se llene más de angustias, de dolores más profundos y de muerte. Nicodemo es un experto en religión. Pero en ese volverse experto en asuntos religiosos, descuidó la vida del Espíritu cerrándose a la posibilidad de vivir la vida de Dios en su propio ser. Hoy estamos invitados a vivir la experiencia de conversión que Jesús le propone a Nicodemo. La conversión no es un simple cambio de actitud, de pensamiento o de sentimiento. La conversión que Jesús propone es desandar el camino que hayamos recorrido, para comenzar a caminar desde la lógica de Dios, teniendo los sentimientos del Hijo.