Consulta diaria

Primera lectura: Jonás 3,1-5.10: 
Los Ninivitas se convirtieron
Salmo: 24:
Señor, enséñame tus caminos
Segunda lectura: 1 Corintios 7,29-31: 
La presentación de este mundo se termina
Evangelio: Marcos 1,14-20: 
Conviértanse y crean la Buena Nueva

3o Ordinario Francisco de Sales (1622)

14 Cuando arrestaron a Juan, Jesús se dirigió a Galilea a proclamar la Buena Noticia de Dios.
15 Decía: Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia.
16 Caminando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes al lago, pues eran pescadores.
17 Jesús les dijo: Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres.
18 Inmediatamente, dejando las redes, le siguieron.
19 Un trecho más adelante vio a Santiago de Zebedeo y a su hermano Juan, que arreglaban las redes en la barca.
20 Inmediatamente los llamó. Y ellos dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron con él.

Comentario

La experiencia cristiana tiene que ser una realidad encarnada, contextualizada. No sirve de mucho hablar de Jesús, de sus opciones, valores y núcleos fundamentales del Reino, si no se concreta en un estilo de vida coherente con Jesús y que sea desafiante para las estructuras de poder político y religioso imperante. Para vivir en fidelidad la vida cristiana y decir que se es discípulo de Jesús es necesario asumir “el seguimiento” como criterio de vida, de otra forma, no se puede vivir el hecho cristiano de ninguna forma.

Muchos se hacen llamar cristianos, pero no viven el “seguimiento” de la persona de Jesús. Entendieron que ser cristiano es pertenecer a una religión configurada en el occidente del planeta, que absorbió todo el modelo socio-cultural europeo y que se extendió por todos lados con aires conquistadores y colonizadores, imponiendo un modelo de vida distante de lo que enseñó y testificó Jesús de Nazaret, con su propia vida. La asimilación de ese modelo religioso es lo que muchas personas llaman vida cristiana. Y qué pena decirlo: eso no es cristianismo genuino.

El Seguimiento de Jesús es la clave, la esencia, la norma concreta y clara para ser su discípulo. ¿Pero qué es el seguimiento de Jesús? Seguir a Jesús es asumir el estilo de vida y las opciones fundamentales que rigieron a Jesús. Vivir el “Seguimiento” es desmarcarse, decidida y abiertamente, del modelo egoísta, acaparador, burgués, capitalista, muchas veces bendecido por el sistema religioso de nuestra sociedad.

Seguir a Jesús es asumir el estilo de “ser” y “actuar”, es decir, la forma como Jesús vivió. Vivir de esa manera indiscutiblemente traerá consecuencias ya que los detentadores del poder no aceptan que alguien viva de la manera transgresora y subversiva como vivió Jesús de Nazaret. La renuncia a sí mismo, la búsqueda incansable de la justicia, la búsqueda del cambio social y religioso, y dejar que el seguimiento inspire la vida íntegra, es lo que en definitiva hace que un bautizado sea, de verdad, discípulo de Jesús y le siga de manera radical. Sin cruz no hay seguimiento.

El seguimiento de Jesús incluye una práctica radical, donde la persona que lo asume se convierte en una amenaza para la sociedad y también para la misma religión cristiana. Sólo se puede ser cristiano auténtico si se hace de manera consciente el seguimiento de Jesús hasta las últimas consecuencias. Recuerda: es el seguimiento a Jesús, no la relación devocional la que coloca al creyente en fidelidad al Maestro y Señor.

¿Estás dispuesto a entrar en la antilógica del seguimiento de Jesús?