Consulta diaria

Primera lectura: Heb 6,10-20: 
La esperanza es ancla firme
Salmo: 110:
El Señor recuerda siempre su alianza
Evangelio: Mc 2,23-28: 
La persona está por encima del sábado

2a Semana Ordinario Macario de Alejandría (408)

23 Un sábado, mientras Jesús atravesaba unos sembrados, los discípulos se pusieron a arrancar espigas.
24 Los fariseos le dijeron: Mira lo que hacen en sábado: algo prohibido. Jesús les responde:
25 ¿No han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros pasaban necesidad y estaban hambrientos?
26 Entró en la casa de Dios, siendo sumo sacerdote Abiatar, y comió los panes presentados y los compartió con sus compañeros.
27 Y añadió: El sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el sábado.
28 De manera que el Hijo del Hombre es señor también del sábado.

Comentario

Uno de los problemas más complejos de toda religión, y también del cristianismo, es la tendencia de “absolutizar lo relativo y relativizar lo absoluto”. La religión es experta en hacer “legalismos”, en enseñorear la ley y en menospreciar al Espíritu. Es eso lo que Jesús condena en el Evangelio. La religión tiene la capacidad de hacer que la ley se convierte en realidad pervertida y opresora.

El sábado nació como una experiencia de liberación, de humanización, de protesta ante el sistema esclavista egipcio. Pero con el tiempo se convirtió en finalidad, no en mediación, tal como fue en su origen. El sábado se convirtió en una cárcel, en una tragedia, en una carga insoportable; en lugar de garantizar la vida y la dignidad, generaba deshumanización y muerte. El sábado, manipulado por la clase religiosa, dejó de ser la propuesta libertaria que fue en el comienzo. Jesús colocó la vida por encima de cualquier precepto religioso, para siempre.

¿El cristianismo ha olvidado la enseñanza de Jesús?