Consulta diaria

Primera lectura: Dn 3,25.34-43: 
Acepta nuestro corazón contrito
Salmo: 24
Señor, recuerda tu misericordia
Evangelio: Mt 18,21-35: 
Si no perdona a su hermano, el Padre no lo perdonará

21 En aquel tiempo se acercó Pedro a Jesús y le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarle? ¿Hasta siete veces?
22 Le contestó Jesús: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
23 Por eso, el Reino de los cielos se parece a un rey que decidió ajustar cuentas con sus sirvientes.
24 Ni bien comenzó, le presentaron uno que le adeudaba diez mil monedas de oro.
25 Como no tenía con qué pagar, mandó el rey que vendieran a su mujer, sus hijos y todas sus posesiones para pagar la deuda.
26 El sirviente se arrodilló ante él suplicándole: ¡Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré!
27 Compadecido de aquel sirviente, el rey lo dejó ir y le perdonó la deuda.
28 Al salir, aquel sirviente tropezó con un compañero que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y mientras lo ahogaba le decía: ¡Págame lo que me debes!
29 Cayendo a sus pies, el compañero le suplicaba: ¡Ten paciencia conmigo y te lo pagaré!
30 Pero el otro se negó y lo hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda.
31 Al ver lo sucedido, los otros sirvientes se sintieron muy mal y fueron a contarle al rey todo lo sucedido.
32 Entonces el rey lo llamó y le dijo: ¡Sirviente malvado, toda aquella deuda te la perdoné porque me lo suplicaste!
33 ¿No tenías tú que tener compasión de tu compañero como yo la tuve de ti?
34 E indignado, el rey lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
35 Así los tratará mi Padre del cielo si no perdonan de corazón a sus hermanos.


Comentário

En tiempos de Jesús, se estimaba como número máximo para perdonar, cuatro veces. Pedro, queriendo sorprender al Maestro, propone siete. Para Pedro es un asunto casuístico y cuantitativo. Para Jesús lo cuantitativo va unido a lo cualitativo, por esto juega con el número siete, recordando el pasaje de Génesis 4,24, “Caín será vengado siete veces, mas Lámec lo será setenta y siete.” La parábola de Jesús, bien podría llamarse la parábola de la indignación. Cuando la leemos, sentimos indignación y rabia por la actitud del sirviente. ¿Cómo puede alguien comportarse así? Lastimosamente ocurre más de lo que creemos. ¿Cuántas veces al día nos perdona Dios como personas, familias, naciones y mundo? Sin embargo, al mirar nuestras familias, los resentimientos resquebrajan el amor y la unidad. En las naciones, la falta de perdón mata miles de personas por las guerras, el hambre, la inmigración. Y el mundo, pareciera no perdonarle a Dios el habernos entregado una creación buena y nos vengamos intentando destruir el medio ambiente y la creación en general. No basta indignarnos, es necesario perdonar y crear ambientes adecuados para el perdón.