Consulta diaria

Primera lectura: 2Re 5,1-15a: 
Había muchos leprosos en Israel
Salmo: 41
Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿Cuándo veré el rostro de Dios?
Evangelio: Lc 4,24-30: 
Jesús no ha sido enviado solo a los Judíos

24 En aquel tiempo dijo Jesús a la gente en la sinagoga de Nazaret: Les aseguro que ningún profeta es aceptado en su patria.
25 Ciertamente, les digo que había muchas viudas en Israel en tiempo de Elías, cuando el cielo estuvo cerrado tres años y medio y hubo una gran carestía en todo el país.
26 A ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta en Sidonia.
27 Muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno fue sanado, sino Naamán el sirio.
28 Al oírlo, todos en la sinagoga se indignaron.
29 Levantándose, lo sacaron fuera de la ciudad y lo llevaron a un barranco del monte sobre el que estaba edificada la ciudad, con intención de despeñarlo.
30 Pero él, abriéndose paso entre ellos, se alejó.


Comentário

Si tuviéramos la formación religiosa de un judío en tiempos de Jesús, probablemente hubiéramos actuado como los vecinos de Nazaret. No es fácil aceptar, que alguien nos diga que está más cerca la salvación para los extranjeros, porque han mostrado más fe y han aceptado los profetas, mientras los propios paisanos los rechazan.

El fanatismo, el dogmatismo y el exclusivismo religioso, ha sido un pecado grave a lo largo de la historia. Jesús habla a sus coterráneos de una realidad, con la esperanza de ser cambiada. Sin embargo, la ceguera del fanatismo acude a la cobardía de intentar eliminar al que nos cuestiona y nos mueve el piso de la fe. La actitud de los nazarenos anticipa el rechazo del que será objeto Jesús en Jerusalén, por las autoridades y el mismo pueblo. Jesús se abrió paso y se alejó.

Es también, un anticipo de que el proyecto de Jesús se va abriendo camino en Israel y en todas las naciones. Esta es una señal inequívoca de una propuesta de reino, ecuménica y abierta al diálogo interreligioso, que hoy, debemos promover y apoyar.