Consulta diaria

Primera lectura: Éx 20,1-17:
La ley fue dada por Moisés
Salmo: 18
Señor, tú tienes palabras de vida eterna
Segunda lectura: 1Cor 1,22-25: 
Predicamos a Cristo Crucificado
Evangelio: Jn 2,13-25: 
Destruyan este Templo y en tres días lo levantaré

13 Se acercaba la Pascua judía y Jesús subió a Jerusalén.
14 Encontró en el recinto del templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero sentados.
15 Se hizo un látigo de cuerdas y expulsó a todos del templo, ovejas y bueyes; esparció las monedas de los que cambiaban dinero y volcó las mesas;
16 a los que vendían palomas les dijo: Saquen eso de aquí y no conviertan la casa de mi Padre en un mercado.
17 Los discípulos se acordaron de aquel texto: El celo por tu casa me devora.
18 Los judíos le dijeron: ¿Qué señal nos presentas para actuar de ese modo?
19 Jesús les contestó: Derriben este santuario y en tres días lo reconstruiré.
20 Los judíos dijeron: Cuarenta y seis años ha llevado la construcción de este santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?
21 Pero él se refería al santuario de su cuerpo.
22 Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos recordaron que había dicho eso y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús.
23 Estando en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en él al ver las señales que hacía.
24 Pero Jesús no se confiaba de ellos porque los conocía a todos; 25no necesitaba informes de nadie, porque él sabía lo que hay en el interior del hombre.


Comentário

La prohibición en torno a las imágenes, al igual que todos los mandamientos, debe entenderse a la luz del texto del Éxodo, “Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud”. El faraón había unido religión, política y economía. En todos los lugares del imperio mandaba hacer imágenes de dioses, incluyendo la de él. A los esclavos, en los lugares más recónditos, les decían que tenían que trabajar duro y ser sumisos, porque la imagen de dios, que estaba cerca, los miraba y vigilaba. Si no cumplían sus deberes dios los castigaría.

Los pobres esclavos, con esta manipulación religiosa y mentirosa, no les quedaba otra que la sumisión y el culto a la imagen. Las imágenes, cualquiera que sea, de madera, de metal, de dinero, de consumo, digitales o de palabra, que manipule la conciencia de la gente para facilitar su opresión, es idolatría. Jesús encuentra que el templo de Jerusalén lo han convertido en un lugar de idolatría. Las autoridades religiosas lo utilizan para controlar a Dios y manipular la fe de la gente. Jesús descubre un maridaje inaceptable, entre Dios y el dinero, el templo y el mercado, la banca y las autoridades religiosas. Cuando Jesús habla de destruir el templo se refiere a destruir su concepción piramidal y excluyente, para que vuelva a ser la verdadera casa de Dios.


En la parte superior del templo estaba el Sancta Sanctorum, el santo de los santos, el lugar donde habitaba Dios. Después seguía el patio del sumo sacerdote, quien afirmaba que por estar después del Sancta Sanctorum, era el más santo; luego estaba el patio de los sacerdotes, segundos en santidad; después, el patio de levitas, terceros en santidad; al final, el patio de las mujeres, que según esta teoría, eran las menos santas. Después, afuera, estaba el patio de los paganos, a quienes no les alcanzaba la santidad.

El sumo sacerdote, por ser el más santo, se confería el poder y la autoridad para manejar y controlarlo todo. Quienes menos tenían poder, eran las mujeres, por su poca santidad. Esta estructura piramidal y excluyente, que justifica y legitima el poder de las autoridades religiosas, es lo que pretende destruir Jesús y, cambiarla por una circular, donde la santidad no se mide por cultura, raza, género o situación social, sino por el compromiso de vida al servicio de la causa del reino. ¿Hay actitudes idólatras en tu vida?