Consulta diaria

Primera lectura: Gén 37,3-4.12-13a.17b-28: 
Ahí viene, vamos a matarlo
Salmo: 104
Recordarán ustedes las maravillas que hizo el Señor
Evangelio: Mt 21,33-43.45-46: 
Éste es el Heredero: ¡matémoslo!

En aquel tiempo dijo Jesús a los jefes de los sacerdotes y ancianos:
33 Escuchen otra parábola: Un hacendado plantó una viña, la rodeó con una tapia, cavó un lagar y construyó una torre; después la arrendó a unos viñadores y se fue.
34 Cuando llegó el tiempo de la cosecha, mandó a sus sirvientes para recoger de los viñadores el fruto que le correspondía.
35 Pero los viñadores agarraron a los sirvientes y a uno lo golpearon, a otro lo mataron, y al tercero lo apedrearon.
36 Envió otros sirvientes, más numerosos que los primeros, y los trataron de igual modo.
37 Finalmente les envió a su hijo, pensando que respetarían a su hijo.
38 Pero los viñadores, al ver al hijo, comentaron: Es el heredero. Lo matamos y nos quedamos con la herencia.
39 Agarrándolo, lo echaron fuera de la viña y lo mataron.
40 Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿cómo tratará a aquellos viñadores?
41 Le respondieron: Acabará con aquellos malvados y arrendará la viña a otros viñadores que le entreguen su fruto a su debido tiempo.
42 Jesús les dijo: ¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular; es el Señor quien lo ha hecho y nos parece un milagro?
43 Por eso les digo que a ustedes les quitarán el Reino de Dios y se lo darán a un pueblo que produzca sus frutos.
45 Cuando los sumos sacerdotes y los fariseos oyeron sus parábolas, comprendieron que se refería a ellos.
46 Intentaron arrestarlo, pero tuvieron miedo de la multitud, que lo tenía por profeta.


Comentário

El propietario representa a Dios. La viña a Israel. Los viñadores a los dirigentes de Israel. Los sirvientes enviados representan a los profetas. El hijo y heredero es Jesús. El hecho que el hacendado plante la viña, cave un lagar, construya una torre, simboliza el amor de Dios por la viña, por un pueblo que tiene en su corazón y quiere lo mejor para él. Al momento de pedir cuentas, envía a sus mejores hombres y mujeres, profetas y sabios, para que revisen y recojan los frutos. La respuesta de los viñadores, embriagados en la ambición y el poder, consiste en eliminar a todo lo que amenace sus privilegios. Creen que, eliminando al hijo y heredero, podrán quedarse con la viña y su poder será ilimitado. Dios pensaba que escucharían a su hijo, porque siempre confía en la bondad del ser humano. Dios cree en nosotros. Los dirigentes no podían entender que la piedra que pretendían desechar o eliminar, es sobre la que Dios estaba construyendo una nueva alianza, el reino de Dios. ¿Cómo están los frutos de tu viña?