Consulta diaria

Primera lectura: 1Re 10,1-10: 
La Reina visitó a Salomón
Salmo: 36
La boca del justo expone la sabiduría
Evangelio: Mc 7,14-23: 
Lo que sale de dentro hace impuro el hombre

14 Llamando de nuevo a la gente, Jesús les decía: Escuchen todos y entiendan.
15 No hay nada afuera del hombre que, al entrar en él, pueda contaminarlo. Lo que lo hace impuro, es lo que sale de él.
16 El que tenga oídos para oír que escuche.
17 Cuando se apartó de la gente y entró en casa, le preguntaban los discípulos el sentido de la comparación.
18 Y él les dice: ¿Conque también ustedes siguen sin entender? ¿No comprenden que lo que entra en el hombre desde afuera no puede contaminarlo,
19 porque no le entra en el corazón, sino en el vientre y después es expulsado del cuerpo? Con lo cual declaraba puros todos los alimentos–.
20 Y les añadía: Lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre.
21 De dentro, del corazón del hombre salen los malos pensamientos, fornicación, robos, asesinatos,
22 adulterios, codicia, malicia, fraude, desenfreno, envidia, blasfemia, arrogancia, desatino.
23 Todas esas maldades salen de dentro y contaminan al hombre.


Comentário

La sentencia que Jesús ofrece causó revuelo, desconcierto, sorpresa por las costumbres y tradiciones. Hasta los más cercanos piden explicación y el Señor la ofrece. Entendámonos muy bien y quede claro que “el corazón humano” es la única fuente de impureza o pureza que daña o beneficia a la persona. Marcos aprovecha para hacer notar que los alimentos y sus prohibiciones, a no ser por alergias del mismo cuerpo, pierden toda razón de ser y no deben ocasionar entre nosotros motivos de discusión. ¿Cuántas veces por “una acción” –comer algo prohibido en algún tiempo y momento– hacemos un “universo” de esa persona y ya la etiquetamos como “mala” sin valorar sus demás cualidades y virtudes? Hoy el Señor nos está ofreciendo la oportunidad de reflexionar sobre nuestra vida y comportamiento, dejando de lado lo superfluo, para examinar cómo se encuentra nuestro corazón, sede de la inteligencia, de la voluntad, del querer donde se gestan nuestros pensamientos, deseos, palabras y obras sanas o enfermas, puras o impuras que benefician o afectan a quienes nos rodean. Promovamos el Reino no costumbres efímeras.