Consulta diaria

Primera lectura: Mal 3,1-4: 
Ya llega el mensajero del Señor
Salmo: 23
El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria
Segunda lectura: Heb 2,14-18: 
Jesús, un ser humano en plenitud
Evangelio: Lc 2,22-40: 
Este niño será signo de contradicción

... Sus padres llevaron a Jesús a Jerusalén para presentárselo al Señor, como manda la ley del Señor: Todo primogénito varón será consagrado al Señor;
24 además ofrecieron el sacrificio que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.
25 Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que esperaba la liberación de Israel y se guiaba por el Espíritu Santo.
26 Le había comunicado el Espíritu Santo que no moriría sin antes haber visto al Mesías del Señor.
27 Conducido, por el mismo Espíritu, se dirigió al templo. Cuando los padres introducían al niño Jesús para cumplir con él lo mandado en la ley,
28 Simeón tomó al niño en brazos y bendijo a Dios diciendo:
29 Ahora, Señor, según tu palabra, puedes dejar que tu servidor muera en paz,
30 porque mis ojos han visto a tu Salvador,
31 que has dispuesto ante todos los pueblos
32 como luz para iluminar a los paganos y como gloria de tu pueblo Israel…
36 Estaba allí la profetisa Ana, de edad avanzada…
38 Se presentó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a cuantos esperaban la liberación de Jerusalén.


Comentário

Celebramos la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, también se recordaba la purificación de María, cuarenta días después de nacido un varón, y la fiesta de la Candelaria. Hace años, Juan Pablo II tuvo a bien establecer este día para celebrar la Vida Religiosa, pues se habla de “consagración al Señor”. Hoy tenemos la oportunidad de recordar que Jesús ha venido como “luz de la naciones”, donde María participa tan cercanamente en esta manifestación que incluso se le vaticina que “una espada atravesará su alma” y por otra parte somos invitados a recordar que la Vida Consagrada debe ser signo y presencia de entrega total al Señor, consagración a El, para recordar de dónde venimos y hacia dónde vamos, rechazar con su testimonio de vida los tres enemigos del cristiano, a saber, las riquezas acumuladas (pobreza), los placeres egoístas (castidad) y el individualismo anárquico (obediencia) que obstaculizan la presencia del Reino en el mundo. Que hoy recordemos que por Cristo y María debemos ser luz del mundo para la humanidad.