Consulta diaria

Primera lectura: 1Jn 5,5-13: 
El espíritu, el agua y la sangre
Salmo: 147
Glorifica al Señor, Jerusalén
Evangelio: Mc 1,6b-11: 
Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto

6b Juan llevaba un manto hecho de piel de camello, con un cinturón de cuero en la cintura, y comía saltamontes y miel silvestre.
7 Y predicaba así: Detrás de mí viene uno con más autoridad que yo, y yo no soy digno de agacharme para soltarle la correa de sus sandalias.
8 Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con Espíritu Santo.
9 En aquel tiempo vino Jesús desde Nazaret de Galilea y se hizo bautizar por Juan en el Jordán.
10 En cuanto salió del agua, vio el cielo abierto y al Espíritu bajando sobre él como una paloma.
11 Se escuchó una voz del cielo que dijo: Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto.


Comentário

En regiones católicas hoy celebran la fiesta de la epifanía o la visita de los reyes magos o sabios de oriente. En otras partes la celebración será mañana, domingo. Sea como sea, nos estamos preparando. Para nosotros es fácil decir que Jesús es el Hijo de Dios. Pero para los Primeros Seguidores del Señor no resultaba fácil. El evangelio de Juan, como los otros evangelios, es resultado de largas etapas de predicación y de profundas meditaciones acerca de Cristo Jesús. Sólo por el discernimiento personal y comunitario se va profundizando en el mensaje, la naturaleza y el origen de Jesús.

La invitación es para que a través del estudio de evangelio, la lectura orante de la Palabra, la oración y el discernimiento personal y comunitario se profundice tanto en el mensaje como en la praxis y la persona de Jesús. Ojalá no nos limitemos a repetir rutinariamente las doctrinas aprendidas en el catecismo. La mejor catequesis y el mejor aprendizaje es la contemplación de la persona del Maestro.

¿Cómo contemplo al Señor en mi vida personal y comunitaria?