Consulta diaria

Primera lectura: Is 26,1-6: 
Que entre un pueblo justo
Salmo: 117
Bendito el que viene en nombre del Señor
Evangelio: Mt 21,24-27: 
El que haga la voluntad del Padre entrará en el Reino 

24 En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: No todo el que me diga: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo.
25 Así pues, quien escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a un hombre prudente que construyó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y se abatieron sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre roca.
26 Quien escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a un hombre tonto que construyó su casa sobre arena.
27 Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos, golpearon la casa y ésta se derrumbó. Fue una ruina terrible.
Comentário

Escuchar y poner en práctica las palabras de Jesús en el evangelio de Mateo, equivale a “hacer la voluntad del Padre del cielo”. La Comunidad Mateana al parecer se siente segura en su relación con Dios, por “tener a Abrahán como Padre” (Mt 3,9). Jesús desenmascara dicha teología y anuncia con claridad, que no es confesando su nombre, ni reclamando privilegios, sino escuchando y poniendo en práctica sus palabras, como garantía absoluta de ser parte del movimiento alternativo de Jesús. A menudo olvidamos la fuerte invitación de Jesús de: “escuchar y poner en práctica sus palabras”. Desde el púlpito y la cátedra hemos “confesado” demasiado, y quizá, enajenado a la comunidad con grandes discursos, pero nuestras prácticas no las reflejan. No podemos engañarnos con falsas espiritualidades distantes de las palabras liberadoras de Jesús a favor de los pobres. Solo así nuestras palabras hechas acciones concretas a favor de los insignificantes, darán la garantía de que nuestra casa, comunidad está realmente cimentada en Dios.