Consulta diaria

Primera lectura: Is 11,1-10: 
Sobre él se posará el Espíritu del Señor
Salmo: 71
Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente
Evangelio: Lc 10,21-24: 
Jesús, se llenó del Espíritu Santo

21 En aquel tiempo, con el júbilo del Espíritu Santo, dijo Jesús: ¡Te alabo, Padre, Señor de cielo y tierra, porque, ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se las diste a conocer a la gente sencilla! Sí, Padre, ésa ha sido tu elección.
22 Todo me lo ha encomendado mi Padre: nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre, y quién es el Padre, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo decida revelárselo.
23 Volviéndose aparte a los discípulos, les dijo: ¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven!
24 Les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; escuchar lo que ustedes escuchan, y no lo escucharon.
Comentário

En la cultura Greco-Romana del siglo I la figura del “padre” era vista como autoridad máxima con poder absoluto de gobernar su casa. Aún más, si se trataba del “Pater Patrie”, al cual todos: libre o esclavo, le debían lealtad y sumisión. La oración de Jesús al verdadero Padre, “Señor del cielo y tierra”, podía ser entendida como una crítica directa a la teología del imperio, su “falso padre” Esta oración anuncia la manifestación de Dios en la historia de la comunidad, obra del Espíritu, que mueve a Jesús a dar gracias, porque Dios se solidariza con los que no cuentan. Esta oración nos recuerda la de María (Lc 1,51-53) de anunciar: “Las Buenas Noticias de liberación”. Tanto la oración de María como la de Jesús provocan alegría y gozo a las personas que “ven” y “escuchan” a Dios dentro de su vida. La alegría de “ver” que el Dios de Jesús se revela y se solidariza con los marginados de la historia, debe ser motivo de fiesta y compromiso con los más insignificantes de nuestra sociedad.

December 2017
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