Consulta diaria

Primera lectura: Sab 2,23–3,9: 
Dios creó al hombre para la inmortalidad
Salmo: 33
Bendigamos al Señor a todas horas
Evangelio: Lc 17, 7-10: 
Solo somos servidores

7 En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Supongamos que uno de ustedes tiene un sirviente arando o cuidando los animales, cuando éste vuelva del campo, ¿le dirá que pase en seguida y se ponga a la mesa?
8 ¿No le dirá más bien: prepárame de comer, ponte el delantal y sírveme mientras como y bebo, después comerás y beberás tú?
9 ¿Tendrá aquel señor que agradecer al sirviente que haya hecho lo mandado?
10 Así también ustedes: cuando hayan hecho todo lo mandado, digan: Somos simples sirvientes, solamente hemos cumplido nuestro deber.

Comentário

Con esta parábola concluye Lucas, evocando la pedagogía de Jesús, su enseñanza acerca de las relaciones comunitarias. Los seguidores de Jesús estamos llamados más que nunca a caer en la cuenta de cuál es la lógica que fundamentan las relaciones que establecemos. En una sociedad como la nuestra marcada por el poder económico, la tentación de “comercializar”, “publicar” o “resocializar” nuestras acciones para que nos adulen y rindan pleitesía y de establecer con los otros y con Dios relaciones mercantiles y retributivas, y la presunción de obtener los méritos para “pasar factura a nuestros hermanos”, están a la orden del día. La exhortación crucial de la parábola es clara: considerémonos unos siervos capacitados para el servicio, responsables y transparentes, ya que el engreimiento es inhumano, no es evangélico, y crea relaciones hostiles. ¿Cómo hacer de nuestras relaciones escenarios de cuidado y misericordia? Digamos con fe: “gracias, Señor, por permitirme pertenecer a tu Reino; acrecienta mi humanidad, y humaniza mi fe”.