Consulta diaria

Primera lectura: Sab 6,12-16: 
Encuentran la sabiduría quiénes la buscan
Salmo: 62
Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío
Segunda lectura: 1Tes 4,13-17: 
A los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él
Evangelio: Mt 25,1-13: 
Llega el esposo, salgan a recibirlo

1 En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El reino de los cielos será como diez muchachas que salieron con sus lámparas a recibir al novio.
2 Cinco eran necias y cinco prudentes.
3 Las necias tomaron sus lámparas pero no llevaron aceite.
4 Las prudentes llevaban frascos de aceite con sus lámparas.
5 Como el novio tardaba, les entró el sueño y se durmieron.
6 A media noche se oyó un clamor: ¡Aquí está el novio, salgan a recibirlo!
7 Todas las muchachas se despertaron y se pusieron a preparar sus lámparas.
8 Las necias pidieron a las prudentes: ¿Pueden darnos un poco de aceite?, porque se nos apagan las lámparas.
9 Contestaron las prudentes: No, porque seguramente no alcanzará para todas; es mejor que vayan a comprarlo a la tienda.
10 Mientras iban a comprarlo, llegó el novio. Las que estaban preparadas entraron con él en la sala de bodas y la puerta se cerró.
11 Más tarde llegaron las otras muchachas diciendo: Señor, Señor, ábrenos.
12 Él respondió: Les aseguro que no las conozco.
13 Por tanto, estén atentos, porque no conocen ni el día ni la hora.

Comentário

Las lecturas de hoy brindan criterios muy prácticos para que evaluemos y replanteemos lo que ha sido nuestra bitácora de viaje a lo largo de este año que va llegando a su ocaso. En la primera lectura la sabiduría es presentada como un atributo divino que ilumina de modo permanente la mente y el corazón de las personas. ¿Caímos en la cuenta de cómo Dios mismo se hacía presente en nuestra vida para orientarla, reorientarla y encaminarla a su voluntad? ¿Buscamos afanadamente encontrarnos con la sabiduría de Dios que no es otra experiencia que su voluntad acontecida y reinterpretada en nuestra historia y en la historia de la humanidad?


La oración del salmista se mueve entre la nostalgia y la intimidad; entre la certeza de la derrota enemiga y de la fortuna del rey. El orante en medio de la complejidad y maldad humanas, sabe que Dios mismo con su cuidado lo ha sostenido en la tribulación. ¿Cómo hemos asumido los momentos de pérdidas, de lucha diaria y de complejidad? ¿Descubrimos en esos momentos la presencia maternal de Dios que nos corregía y alentaba al arrojo de la vida y la consecución de los proyectos? ¿Hemos dado gracias a Dios por esos momentos?


El apóstol Pablo, en la segunda lectura, lleva nuestra reflexión al plano social y político. ¿Los que creemos en el Resucitado y su presencia permanente en la historia hemos visto realizada nuestra esperanza de humanización personal, compartida socialmente y anhelada políticamente? La esperanza existe en virtud de la instalación definitiva del Señorío de Dios en el cual Dios mismo recupera la vida y el testimonio de los que le fueron y hemos sido fieles a su Palabra. La comunidad humana necesita el mutuo sostén de la esperanza de los que dejaron este mundo más humanizado y de los que seguimos luchando por ello, subvirtiendo todo esquema de poder y dominio.


Por último, el evangelio, evocando el discurso escatológico de Jesús, redimensiona nuestra vida poniéndola de cara a lo que la hace auténtica: en la capacidad que tenemos para estar al acecho del Reino, en constante actitud sapiencial y lúcida, con la certeza que cada proyecto de humanización compartido está haciendo posible un mundo totalmente otro. ¿Has hecho parte a lo largo del año de los que han empujado la vida y la historia por senderos menos violentos, más fraternos, más pacíficos y más cuidadosos con nuestro planeta?