Consulta diaria

Primera lectura: Rom 15,14-21: 
Por Soy Ministro de Cristo
Salmo: 97
Que todos los pueblos aclamen al Señor
Evangelio: Lc 16,1-8: 
Los hijos de este mundo son astutos

1 En aquel tiempo decía Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador. Le llegaron quejas de que estaba derrochando sus bienes.
Lo llamó y le dijo: ¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuentas de tu administración, porque ya no podrás seguir en tu puesto.
3 El administrador pensó: ¿Qué voy a hacer ahora que el dueño me quita mi puesto? Para cavar no tengo fuerzas, pedir limosna me da vergüenza.
4 Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me despidan, alguno me reciba en su casa.
5 Fue llamando uno por uno a los deudores de su señor y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi señor?
6 Contestó: Cien barriles de aceite. Le dijo: Toma el recibo, siéntate enseguida y escribe cincuenta.
7 Al segundo le dijo: Y tú, ¿cuánto debes? Contestó: Cuarenta toneladas de trigo. Le dice: Toma tu recibo y escribe treinta.
8 El dueño alabó al administrador deshonesto por la astucia con que había actuado. Porque los hijos de este mundo son más astutos con sus semejantes que los hijos de la luz.

Comentário

¿Qué enseñanza quiere trasmitirnos Jesús a través de la mención de un problema administrativo, el callejón sin salida al que se enfrenta un funcionario y su actuar “astuto”? ¿Cómo aplicar dicha enseñanza en la vida personal y comunitaria? Como discípulos de Jesús hoy, en medio de mentalidad tecnológica y la cultura de las redes sociales en la que vivimos, no podemos simplemente demonizar, moralizar o justificar las situaciones humanas por complejas y contradictorias que estas sean. La lección de la parábola nos invita precisamente a actuar de manera distinta: capacitarnos para ver en perspectiva, actuar con astucia y vivir lúcidamente desde la experiencia de Dios. A nivel personal y comunitario oremos desde estas preguntas: ¿Ves en perspectiva? Es decir, ¿haciendo reflexión crítica de las situaciones sin aferrarte a una sola visión?; ¿actúas con astucia?, sin engaños o manipulación, sino creativa e imaginativamente encontrando alternativas frente a situaciones complejas de la vida; ¿vives lúcidamente? Es decir, ¿presente y consciente de las responsabilidades, y creando caminos de esperanza y justicia?