Consulta diaria

Primera lectura: Rom 9,1-5: 
El Espíritu confirma mi testimonio
Salmo: 147
Glorifica al Señor, Jerusalén
Evangelio: Lc 14,1-4: 
¿Está permitido sanar en sábado o no?

1 Un sábado entró Jesús a comer en casa de un jefe de fariseos, ellos lo vigilaban.
2 Se le puso delante un hidrópico.
3 Jesús tomó la palabra y preguntó a los doctores de la ley y fariseos: ¿Está permitido sanar en sábado o no?
4 Ellos callaron. Jesús tomó al enfermo, lo sanó y lo despidió.
5 Después les dijo: Supongamos que a uno de ustedes se le cae un hijo o un buey a un pozo: ¿acaso no lo sacará enseguida, por más que sea sábado?
6 Y ellos no supieron qué responderle.

Comentário

El Evangelio de hoy muestra cómo el actuar de Jesús manifiesta el querer de Dios para la comunidad. Jesús no se “entromete” en la vida de la comunidad sino que se deja invitar desde dentro de ella sin caer en falsas componendas. Este sentido del texto es muy actual para las comunidades cristianas hoy. Primero, porque es necesario establecer otro tipo de relaciones interpersonales y comunitarias no calculadoras ni discriminatorias, sino que impliquen visibilizar, reconocer y hacer justicia a aquellas personas vulneradas en sus derechos, que viven en condiciones de discapacidad. Segundo, porque los roles, las funciones, las normas y las actividades no pueden estar por encima de la actitud rehabilitadora y sanante de la comunidad misma para quienes la conforman. Ante todo somos personas, no procesos o números. Tercero, porque no podemos escatimar esfuerzos en la construcción de dinámicas de contacto y cuidado humano a escala social y global. ¿Nuestras comunidades reconocen, sanan y humanizan? ¿O son lugares de discriminación, enfermizos y deshumanizadores?