Consulta diaria

Primera lectura: Mal 3,13-20a: 
Los perdonaré como padre a su hijo
Salmo: 1
Dichoso el que ha puesto su confianza en el Señor 
Evangelio: Lc 11,5-13: 
Pidan y se les dará

5 En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Supongamos que uno tiene un amigo que acude a él a media noche y le pide: Amigo, préstame tres panes,
6 que ha llegado de viaje un amigo mío y no tengo qué ofrecerle.
7 El otro desde dentro le responde: No me vengas con molestias; estamos acostados yo y mis niños; no puedo levantarme a dártelo.
8 Les digo que, si no se levanta a dárselo por amistad, se levantará a darle cuanto necesita para que deje de molestarlo.
9 Y yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá,
10 porque quien pide recibe, quien busca encuentra, a quien llama se le abre.
11 ¿Qué padre entre ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? O, si le pide pescado, ¿le dará en vez de pescado una culebra?
12 O, si pide un huevo, ¿le dará un escorpión?
13 Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!

Comentário

Cuando recién iniciaba el ministerio sacerdotal con jóvenes recuerdo una canción que casi siempre escuchábamos en nuestras reuniones: “Un par de botas”, de Carlos Portela. Narra como una mujer humilde va a donde el comisario a interceder por su marido que ha sido apresado por hurto. La mujer le entrega al comisario una cartita en un papel arrugado y sucio.

Dice la canción que el comisario se estremecía a medida que iba leyendo la carta. La misiva de aquel niño era una petición a los reyes magos para que este año le trajeran un par de botas; por eso su angustiado padre las había hurtado. El comisario termina diciendo con voz entrecortada “mientras la miseria haga ladrones de esta laya, yo nunca serviré p’a comisario” Un padre, un auténtico padre, es capaz de todo por su hijo. ¡Cuánto más una madre! Si los seres humanos hacen hasta lo imposible por solventar las necesidades de sus hijos, cuanto más ese Padre lleno de ternura, misericordia y compasión que llamamos Dios.