Consulta diaria

Primera lectura: Is 5,1-7 
La viña del Señor es la casa de Israel
Salmo: 79
La viña del Señor es la casa de Israel
Segunda lectura: Flp 4,6-9: 
El Dios de la paz estará con ustedes
Evangelio: Mt 21,33-43: 
Arrendará la viña a otros

33 Escuchen otra parábola: Un hacendado plantó una viña, la rodeó con una tapia, cavó un lagar y construyó una torre; después la arrendó a unos viñadores y se fue.
34 Cuando llegó el tiempo de la cosecha, mandó a sus sirvientes para recoger de los viñadores el fruto que le correspondía.
35 Pero los viñadores agarraron a los sirvientes y a uno lo golpearon, a otro lo mataron, y al tercero lo apedrearon.
36 Envió otros sirvientes, más numerosos que los primeros, y los trataron de igual modo.
37 Finalmente les envió a su hijo, pensando que respetarían a su hijo.
38 Pero los viñadores, al ver al hijo, comentaron: Es el heredero. Lo matamos y nos quedamos con la herencia.
39 Agarrándolo, lo echaron fuera de la viña y lo mataron.
40 Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿cómo tratará a aquellos viñadores?
41 Le respondieron: Acabará con aquellos malvados y arrendará la viña a otros viñadores que le entreguen su fruto a su debido tiempo.
42 Jesús les dijo: ¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular; es el Señor quien lo ha hecho y nos parece un milagro?
43 Por eso les digo que a ustedes les quitarán el reino de Dios y se lo darán a un pueblo que produzca sus frutos.

Comentário

Probablemente para la mayoría de nosotros es desconocida una viña o un viñedo. Para los habitantes de Chile o Argentina es una realidad más familiar y cercana en cuanto son países productores de buenos vinos. La mayoría de nosotros conoce lo que es una hacienda, finca o parcela. En algunos lugares de nuestra patria grande es normal que se alquile el terreno o se dé a porcentaje, es decir, según lo producido corresponde al dueño una parte concertada con anterioridad. Algunas veces se trabaja la cosecha en compañía: uno coloca el terreno, otro las semillas y otro la obra de mano. Son formas de organizarse para trabajar y producir colectivamente.


Tanto la primera lectura del profeta Isaías como el pasaje del evangelio de Mateo hacen referencia a la viña. Isaías habla del pueblo de Israel comparado con una viña, una plantación de uva, que es cuidada por un viñador, en este caso Dios mismo. Prepara el terreno y todo lo necesario para cultivar la uva. Por tanto se espera una buena cosecha. Pero, por el contrario, los frutos fueron malos, agrios y no aptos para el consumo. Dios ha cuidado del pueblo de la alianza, le ha dado tierra, leyes, líderes para que lo guíen pero ha llegado el momento que ni los líderes ni el pueblo dan frutos agradables a Dios. Se ha dejado llevar por la idolatría, la codicia y la injusticia y han sembrado con sangre y opresión y eso desagrada y ofende a Dios.


El evangelista Mateo también utiliza la imagen de la viña pero en otro sentido. Dios les ha confiado a los dirigentes religiosos el cuidado y la orientación del pueblo, pero se han dedicado a derrochar sus bienes y a enriquecerse a costa de los pobres. Le envió profetas para que los llamara a la conversión pero no hicieron caso. Los rechazaron y asesinaron. Ahora les envía a su Hijo unigénito pero ya están tramando contra él para quitarlo del medio para que no les confronte su perversión y corrupción.

Por eso San Pablo invita a los hermanos de la comunidad de Filipo a vivir en paz, armonía, solidaridad y rectitud delante de Dios y de las gentes. A la luz de esta palabra hagamos una seria revisión de vida personal y comunitaria para mirar si estamos produciendo lo que Dios quiere, o que aspectos de la vida tenemos que mejorar rotundamente.

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