Consulta diaria

Primera lectura: Zac 8,20-23: 
Vendrán pueblos incontables a consultar al Señor
Salmo: 18
El cielo proclama la gloria de Dios
Evangelio: Lc 9,51-56: 
Tomó la decisión de ir a Jerusalén

51 En aquel tiempo, cuando se iba cumpliendo el tiempo de que se lo llevaran al cielo, Jesús emprendió decidido el viaje hacia Jerusalén,
52 y envió por delante unos mensajeros. Ellos fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle alojamiento.
53 Pero éstos no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
54 Al ver esto, Juan y Santiago, sus discípulos, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que caiga un rayo del cielo y acabe con ellos?
55 Él se volvió y los reprendió.
56 Y se fueron a otro pueblo.

Comentário

“¡Yo perdono pero no olvido! ¡El que me la hace me la paga! ¡No hay como el sabor dulce de la venganza”, son expresiones propias de nuestro medio. La violencia como norma de vida, incluso, de sobrevivencia, es rechazada por Jesús. Los apóstoles sienten el rechazo de aquellos samaritanos, enemigos acérrimos de los judíos. Lo primero que se les ocurre es la reacción normal de todo aquel que se siente agraviado y herido en su orgullo propio: destrucción, agresión, venganza. Lamentablemente nuestro mundo está cundido de estos sentimientos. Es urgente despachar la violencia y la consecuente venganza de nuestro corazón y de la comunidad. Es necesario buscar que el diálogo y los derechos de todos florezcan por todas partes. Esa es nuestra misión. ¿Qué acciones se realizan en tu comunidad para erradicar la violencia y hacer florecer la paz y el diálogo? ¿Qué valores habría que cultivar con amable insistencia para trasformar muestra convivencia social? Una invitación especial para llevar adelante iniciativas de oración y reflexión por la paz.