Consulta diaria

Primera lectura: Col 3,1-11: 
Han muerto con Cristo
Salmo: 144
El Señor es bueno con todos
Evangelio: Lc 6,20-26: 
¡Dichosos ustedes…Ay de ustedes!

20 Dirigiendo la mirada a los discípulos, Jesús les decía: Felices los pobres, porque el reino de Dios les pertenece.
21 Felices los que ahora pasan hambre, porque serán saciados. Felices los que ahora lloran, porque reirán.
22 Felices cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y desprecien su nombre a causa del Hijo del Hombre.
23 Alégrense y llénense de gozo, porque el premio en el cielo es abundante. Del mismo modo los padres de ellos trataron a los profetas.
24 Pero, ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen su consuelo!;
25 ¡ay de ustedes, los que ahora están saciados!, porque pasarán hambre; ¡ay de los que ahora ríen!, porque llorarán y harán duelo;
26 ¡ay de ustedes cuando todos los alaben! Del mismo modo los padres de ellos trataron a los falsos profetas.

Comentário

El ser humano sólo puede tomar dos caminos. El engañoso camino de lo que brilla y nos dicen que es el éxito: el placer, el dinero y el poder. Este camino Jesús lo lamenta porque aunque nos motiva y lo deseamos a toda costa, con el tiempo, nos damos cuenta de que no es capaz de ofrecernos lo que esperábamos, y la experiencia lo demuestra. El otro camino es el que Jesús ha recorrido y nos invita a vivirlo siendo fieles a su proyecto del Reino que es el camino del amor, centrar nuestros esfuerzos y “éxitos” en acompañar al otro, a quienes vemos como hermano. Personas que no han permanecido egoístamente aferrados a su propio yo; que no esperan nada del mundo, sino que lo esperan todo de Dios; que con su existencia subrayan la actitud de servicio, de disponibilidad amorosa porque confían plenamente en que Dios los consolará, los saciará. Las bienaventuranzas son una promesa de felicidad y vida eterna.