Consulta diaria

Primera lectura: Col 1,24–2,3: 
Dios me ha nombrado ministro de la Iglesia
Salmo: 61
Dios es nuestra salvación y nuestra gloria
Evangelio: Lc 6,6-11: 
Acechaban para ver si curaba en sábado

6 Un sábado Jesús entró en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.
7 Los letrados y los fariseos lo espiaban para ver si sanaba en sábado, para tener algo de qué acusarlo.
8 Él, leyendo sus pensamientos, dijo al hombre de la mano paralizada: Levántate y ponte de pie en medio. Él se puso en pie.
Después se dirigió a ellos: Yo les pregunto qué está permitido en sábado: ¿Hacer el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?
10 Después, dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: Extiende la mano. Lo hizo y la mano quedó sana.
11 Ellos se pusieron furiosos y discutían qué hacer con Jesús.

Comentário

Jesús restituye el valor del día de descanso al sanar a este hombre enfermo de su mano recordando que el sábado también es un día para hacer el bien. Cierto que los maestros de la ley no pensaban que el sábado fuera para hacer el mal, sin embargo para Jesús no hacer el bien era ya un mal. Los días son para estar al servicio de la misericordia. Enseña Jesús que debemos respetar la ley y por lo tanto el sábado, sin embargo Dios y su acción tienen siempre la primacía y si respeta la ley respeta más todavía a la persona y su dignidad, al ser humano y su sufrimiento. Seguidores del Maestro, somos exhortados a tomar conciencia que el servicio al prójimo que se encuentra en grave necesidad debe constituir la prioridad en nuestros criterios de vida. Trabajemos por el Reino de Dios y su justicia comenzando por no dejar pasar un día sin hacer una obra buena.