Consulta diaria

Primera lectura: Col 1,9-14: 
Nos ha trasladado al reino de su Hijo
Salmo: 97
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad
Evangelio: Lc 5,1-11: 
Serás pescador de hombres

1 La gente se agolpaba junto a Jesús para escuchar la Palabra de Dios, mientras él estaba a la orilla del lago de Genesaret.
Vio dos barcas junto a la orilla, los pescadores se habían bajado y estaban lavando sus redes.
Subiendo a una de las barcas, la de Simón, le pidió que se apartase un poco de tierra. Se sentó y se puso a enseñar a la multitud desde la barca.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: Navega lago adentro y echa las redes para pescar.
Le replicó Simón: Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos sacado nada; pero, ya que lo dices, echaré las redes.
Lo hicieron y capturaron tal cantidad de peces que reventaban las redes.
Hicieron señas a los socios de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Llegaron y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.
Al verlo, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús y dijo: ¡Apártate de mí, Señor, que soy un pecador!
Ya que el temor se había apoderado de él y de todos sus compañeros por la cantidad de peces que habían pescado.
10 Lo mismo sucedía a Juan y Santiago, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Jesús dijo a Simón: No temas, en adelante serás pescador de hombres.
11 Entonces, amarrando las barcas, lo dejaron todo y le siguieron.

Comentário

La pesca milagrosa de un Rabí que no conoce el mar sobre unos pescadores expertos que trabajaron la noche entera sin obtener resultados mueve los corazones, les inspira confianza y les motiva a seguirlo. Para conseguir un seguimiento sano deben tomar conciencia de su debilidad (trabajar toda la noche) e indignidad (apártate soy pecador) las cuales serán sanadas por la palabra del Señor. Esto los hace dóciles al llamado que se manifiesta en dejarlo todo. Pedro y sus compañeros como nosotros, no comprendemos el significado profundo de la llamada a seguirle como discípulos misioneros alegres, pero nos sentimos en confianza y aceptamos su propuesta que nos pide “dejarlo todo”. El desprendimiento debe ser una actitud propia de todo discípulo que sigue a Jesús. Es uno de los signos distintivos de las comunidades creyentes pues la generosidad en el desprendimiento que exige ser incondicional, será el reflejo de la acción de Dios en nuestras vidas. Sé generoso en tu vida para que tus esfuerzos sean más eficaces.