Consulta diaria

Primera lectura: 1Tes 4,13-18: 
Dios los llevará con Jesús
Salmo: 95
Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones
Evangelio: Lc 4,16-30: 
Ningún profeta es aceptado en su patria

16 Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró un sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura.
17 Le entregaron el libro del profeta Isaías. Lo abrió y encontró el texto que dice:
18El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos,
19 para proclamar el año de gracia del Señor.
20 Lo cerró, se lo entregó al ayudante y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él.
21 Él empezó diciéndoles: Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura.
22 Todos lo aprobaban, y estaban admirados por aquellas palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: Pero, ¿no es éste el hijo de José?
23 Él les contestó: Seguro que me dirán aquel refrán: médico, sánate a ti mismo. Lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún, hazlo aquí, en tu ciudad.
24 Y añadió: Les aseguro que ningún profeta es aceptado en su patria…
28 Al oírlo, todos se indignaron.
29 Levantándose, lo sacaron fuera de la ciudad y lo llevaron a un barranco del monte sobre el que estaba edificada la ciudad, con intención de despeñarlo.
30 Pero él, abriéndose paso entre ellos, se alejó.

Comentário

Jesús inicia su ministerio profético, sacerdotal y regio, en su tierra. Además de anunciar la salvación a todos los hombres (profeta), insiste en que su vida será ofrecida a todos preferentemente a los pobres y oprimidos (sacerdote) y aunque desafortunadamente los paisanos lo rechazan porque no abren su corazón a la acción de Dios en lo conocido, lo cotidiano y no pueden ver más allá de que “sólo es el hijo de José” y no dan el salto de la fe pues al parecer sólo veían en él a un curador en favor de los enfermos de Nazaret y por lo tanto desean matarlo, la libertad soberana de Jesús vence a sus enemigos (rey) y la buena noticia, el Evangelio, seguirá su camino. Nosotros sus seguidores hoy somos invitados a retomar esta misión de anunciar, testimoniar y ofrecer alegremente nuestra vida por el Evangelio. Además debemos tomar conciencia de que nuestra misión evangelizadora se dirige preferentemente a los más alejados y necesitados de nuestro entorno.