Consulta diaria

Primera lectura: 1Tes 4,9-11: 
Dios les ha enseñado a amarse unos a otros
Salmo: 97
El Señor llega para regir los pueblos con rectitud
Evangelio: Mt 25,14-30: 
Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor

14 El aquel tiempo Jesús les contó a sus discípulos esta parábola: Un hombre que partía al extranjero; antes llamó a sus sirvientes y les encomendó sus posesiones.
15 A uno le dio cinco bolsas de oro, a otro dos, a otro una; a cada uno según su capacidad. Y se fue.
16 Inmediatamente el que había recibido cinco bolsas de oro negoció con ellas y ganó otras cinco.
17 Lo mismo el que había recibido dos bolsas de oro, ganó otras dos.
18 El que había recibido una bolsa de oro fue, hizo un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.
19 Pasado mucho tiempo se presentó el señor…
20 El que había recibido cinco bolsas de oro le presentó otras…
21 Su señor le dijo: Muy bien, sirviente honrado y cumplidor…
22 Se acercó el que había recibido dos bolsas de oro, le presentó otras dos…
23 Su señor le dijo: Muy bien, sirviente honrado y cumplidor…
24 Se acercó también el que había recibido una bolsa de oro y dijo: Señor, sabía que eres exigente, que cosechas donde no has sembrado y reúnes donde no has esparcido.
25 Como tenía miedo, enterré tu bolsa de oro; aquí tienes lo tuyo.
26 Su señor le respondió:
27 Sirviente indigno y perezoso…
28 Quítenle la bolsa de oro y dénsela al que tiene diez.
29 Porque... al que no tiene se le quitará aun lo que tiene.
30 Al sirviente inútil expúlsenlo a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el crujir de dientes.

Comentário

Cerramos la semana con esta otra parábola. Nuevamente Mateo nos invita a tomar conciencia del uso que hacemos del tiempo presente hasta la llegada del Señor. No debemos de vivir de manera ociosa, sin hacer nada ante “la ausencia” de nuestro Señor. Pablo recuerda: “Pongan todo su empeño en mantener la calma, en atender sus asuntos y trabajar con sus propias manos, como les recomendamos” Jesús nos reclama lealtad a toda prueba, el Reino exige que se esté del todo en lo que se nos encomienda, no acepta medias tintas.

Debemos trabajar para hacer fructificar los dones que se nos han entregado. Recordemos que una vida entregada al servicio es una vida útil y con sentido. El evangelista, como las parábolas anteriores, nos enseña que es cierto que el Señor tarda en volver, sin embargo su regreso es seguro y cuando vuelva juzgará según nuestro comportamiento tenido en su ausencia. No permitas dejarte vencer de la comodidad rutinaria. La pereza es mala consejera.