Consulta diaria

Primera lectura: Dt 10,12-22: 
Amarán al forastero
Salmo: 147
Glorifica al Señor, Jerusalén
Evangelio: Mt 17,22-27: 
Lo matarán, pero resucitará

22 Mientras paseaban juntos por Galilea, Jesús les dijo a sus discípulos: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres
23 que le darán muerte. Pero al tercer día resucitará. Ellos se entristecieron profundamente.
24 Cuando llegaron a Cafarnaún, los recaudadores de impuestos se acercaron a Pedro y le dijeron: ¿El maestro de ustedes no paga los impuestos?
25 Pedro contestó: Sí. Cuando entró en casa, Jesús se le adelantó y le preguntó: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran impuestos?, ¿de los hijos o de los extraños?
26 Contestó que de los extraños y Jesús le dijo: Eso quiere decir que los hijos quedan libres de pagar.
27 Pero para no dar motivo de escándalo, ve al lago, echa un anzuelo y al primer pez que pique sácalo, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti.

Comentário

La entrega sin condiciones en favor de la justicia del reino, acarrea la muerte porque los ídolos del poder y del dinero están muy enraizados en los corazones y en las estructuras de este mundo. Nadie como Jesús ha vivido esa confrontación, porque nadie como Él ha pasado como luchador en favor de la justicia, Para los discípulos que creían en una imagen de Mesías de poder era insoportable esa insistencia de Jesús de encaminarse hacia la muerte.

Mateo une esta convicción de Jesús con el tema de los impuestos del templo. Jesús y la primera comunidad cristiana ya no creen en la religión del templo. Por tanto ya no tiene sentido pagar impuestos. El nuevo templo es la comunidad de seguidores de Jesús. El nuevo lugar sagrado ya no es una construcción por más consagrada que esté. El nuevo lugar sagrado es la vida de los pobres que, como vicarios de Cristo, prolongan en la historia su presencia. Ahí sí, vale la pena pagar impuestos en favor de las causas de los empobrecidos del mundo.