Consulta diaria

Primera lectura: Dt 6,4-13: 
Amarás a Dios con todo tu corazón
Salmo: 17
Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza
Evangelio: Mt 17,14-20: 
Si tuvieran fe, nada les sería imposible

14 En aquel tiempo, cuando volvieron a donde estaba la gente, un hombre se le acercó, se arrodilló ante Jesús
15 y le dijo: Señor, ten compasión de mi hijo que es epiléptico y sufre horriblemente. Muchas veces se cae en el fuego o en el agua.
16 Se lo he traído a tus discípulos y no han podido sanarlo.
17 Respondió Jesús: ¡Qué generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes y soportarlos? Tráiganmelo aquí.
18 Jesús reprendió al demonio, y éste abandonó al muchacho que desde aquel momento quedó sano.
19 Entonces los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?
20 Él les contestó: Porque ustedes tienen poca fe. Les aseguro que, si tuvieran la fe del tamaño de una semilla de mostaza, dirían a aquel monte que se trasladara allá, y se trasladaría. Y nada sería imposible para ustedes.

Comentário

En este pasaje evangélico la insistencia de Jesús es reprochar  tanto al papá del epiléptico como sobre todo a los discípulos su falta de fe. Jesús lamenta con frecuencia la falta de fe de la gente, pero sobre todo de los discípulos, incluido Pedro. Y al mismo tiempo alaba a la persona que tiene fe.

Tanto es así que cuando cura o realiza un milagro no se lo atribuye a sí mismo sino a la fe de la persona que solicita el milagro. “Vete en paz, tu fe te ha salvado” es como un estribillo que se repite. Qué será eso de tener fe que supone una energía interior tan grande hasta trasladar una montaña, las montañas de las crisis, las montañas de los miedos, las montañas de los egoísmos e injusticias.

Una fe al menos como un grano de mostazas, como es el inicio del reino de Dios, pequeño pero rebosante de energía, ¡Auméntanos la fe! debe ser la oración constante de nosotros los cristianos y así nada será imposible.