Consulta diaria

Primera lectura: Dt 4,32-40: 
Guarda los mandatos que te daré
Salmo: 76
Recordaré los prodigios del Señor
Evangelio: Mt 16,24-28: 
¿Qué precio pagará un hombre por su vida?

24 En aquel tiempo dijo Jesús a los discípulos: El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y sígame.
25 El que quiera salvar su vida la perderá; pero quien pierda la vida por mi causa la conservará.
26 ¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?, ¿qué precio pagará por su vida?
27 El Hijo del Hombre ha de venir con la gloria de su Padre y acompañado de sus ángeles. Entonces pagará a cada uno según su conducta.
28 Les aseguro: hay algunos de los que están aquí que no morirán antes de ver al Hijo del Hombre venir en su reino.

Comentário

El Dios que reveló Jesús es un Dios de la fiesta, del banquete de bodas, del ciento por uno. Que nos regaló un código de felicidad en las Bienaventuranzas. Es el Dios que envió a su Hijo para que tengamos vida abundante.
¿Por qué ahora nos pide que tomemos la cruz, y que nos neguemos a nosotros mismos?
¿No hay contradicción con el Dios de la vida y del amor y el cargar la cruz?
¿No será que porque hemos introducido tanto dolor en el mundo , tantas lágrimas, alguien tiene que comprometerse en enjugar esas lágrimas y en derrotar las causas que producen tanto dolor en el mundo?
Cada uno de nosotros no somos felices si hay gente, nuestros hermanos, que no lo son. La alternativa es luchar para mitigarlo. Ese compromiso es el que acarrea cruces, incomprensiones y hasta la muerte. Esas son las cruces que nos manda Jesús cargar; las cruces que provoca bajar a la gente de la cruz, denunciar las causas del sufrimiento de los inocentes,