Consulta diaria

Primera lectura: 2Cor 9,6-10: 
Dios ama al que da con alegría
Salmo: 111
Dichoso el que se apiada y presta
Evangelio: Jn 12,24-26: 
A quien me sirva, el Padre lo premiará

24 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Les aseguro que, si el grano de trigo caído en tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.
25 El que se aferra a la vida la pierde, el que desprecia la vida en este mundo la conserva para una vida eterna.
26 El que quiera servirme, que me siga, y donde yo estoy estará mi servidor; si uno me sirve, lo honrará el Padre.

Comentário

El diácono Lorenzo entregando su vida hasta el martirio es la mejor interpretación de este texto evangélico y así sucede con infinidad de mártires que son el tesoro de la Iglesia. Los mártires nos trazan el sendero verdadero del seguimiento de Jesús. Jesús en estas pocas palabras que algunos expertos denominan las “mismísimas palabras de Jesús”.

Estas palabras de Jesús nos adentran en su conciencia más original y desconcertante. La vida es para entregarla, para darla. Jesús mismo es esa semilla enterrada en el terreno de la historia y que al resucitar ha desencadenado frutos que alcanzan hasta la vida eterna. Porque la vida no es un botín para disfrutarla egoístamente, sino un regalo de Dios para entregarla con generosidad. Es como la filosofía de Jesús. Una manera de ver el mundo que nos resulta desconcertante y gozosa a la vez. Aferrarse a la vida disfrutando de ella es camino a la perdición. Darla, ofrecerla para las causas del reino es recuperarla y dar frutos de vida y justicia en este mundo.

December 2017
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