Consulta diaria

Primera lectura: Nm 11,4b-15: 
No puedo cargar con este pueblo
Salmo: 80
Aclamemos a Dios, nuestra fortaleza
Evangelio: Mt 14,13-21: 
Denles de comer

13 En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se fue de allí en barca, él solo, a un paraje despoblado. Pero lo supo la multitud y le siguió a pie desde los poblados.
14 Jesús desembarcó y, al ver la gran multitud, sintió lástima y sanó a los enfermos.
15 Al atardecer los discípulos fueron a decirle: El lugar es despoblado y ya es tarde; despide a la multitud para que vayan a los pueblos a comprar algo de comer.
16 Jesús les respondió: No hace falta que vayan; denle ustedes de comer.
17 Respondieron: Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados.
18 Él les dijo: Tráiganlos.
19 Después mandó a la multitud sentarse en la hierba, tomó los cinco panes y los dos pescados, alzó la vista al cielo, dio gracias, partió el pan y se lo dio a sus discípulos; ellos se lo dieron a la multitud.
20 Comieron todos, quedaron satisfechos, recogieron las sobras y llenaron doce canastos.
21 Los que comieron eran cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Comentário

Este signo del reino que tanto impresionó a las primeras comunidades cristianas que redactaron los evangelios y que ninguna de las cuatro versiones omite, es una prueba del valor que le dieron aquellas comunidades dispersas en medio de un imperio que excluía a los esclavos y a los extranjeros y que desbarataba los recursos del pueblo para proteger a sus legiones romanas.

Este relato viene después de otra comida diametralmente opuesta, el banquete de Herodes con despilfarro incluido, con bailes sensuales y martirio del profeta Juan el Bautista. Ahora Jesús con su signo del reino nos traza el camino para repartir los panes y los peces, la comida, las medicinas, los conocimientos, la vida. El secreto está en el repartir no en el acumular. en sentir lástima, compadecerse, curar dolencias, ponerse en grupos, dirigir una plegaria al que nos regaló la vida, el pan y todo lo que necesitamos para vivir, y recoger lo sobrante, no para guardarlo en una multinacional especuladora sino en 12 canastos, símbolo de un pueblo organizado.