Consulta diaria

Primera lectura: Lev 25,1.8-17: 
Cada uno recobrará su propiedad
Salmo: 66
El Señor tenga piedad y nos bendiga
Evangelio: Mt 14,1-12: 
Herodes mandó decapitar a Juan

1 En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes la fama de Jesús
y dijo a sus servidores: Ése es Juan el Bautista que ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos.
Herodes había hecho arrestar a Juan, encadenarlo y meterlo en prisión por instigación de Herodías, esposa de su hermano Felipe.
Juan le decía que no le era lícito tenerla.
Herodes quería darle muerte, pero le asustaba la gente, que consideraba a Juan como profeta.
Llegó el cumpleaños de Herodes y la hija de Herodías bailó en medio de todos. A Herodes le gustó tanto
que juró darle lo que pidiera.
Ella, inducida por su madre, pidió: Dame aquí, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.
El rey se sintió muy mal; pero, por el juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran;
10 y así mandó decapitar a Juan en la prisión.
11 La cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la joven; ella se la entregó a su madre.
12 Vinieron sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; después fueron a contárselo a Jesús.

Comentário

Te contamos una de historia. Es la historia de una familia muy violenta. Herodes el Grande (el que mandó matar a los inocentes) dividió su reino entre sus cuatro hijos; los “tetrarcas”, que significa el que reina sobre una cuarta parte. Al morir uno de ellos el Emperador lo reemplazó por Agripa, con el título de “rey”. Herodías (la esposa de Herodes Antipas, el de la lectura de hoy) se puso negra de envidia porque su marido era solo tetrarca.

Persuadió a Antipas para que fueran a Roma para pedir al Emperador que también lo nombrase rey. Pero Antipas mandó aviso al Emperador que estos dos estaban organizando una rebelión. El Emperador le quitó el título de tetrarca, confiscó sus riquezas y los mandó al exilio junto con su mujer. En su exilio seguramente se vieron perseguidos por el fantasma de Juan Bautista. Palabras y fantasmas: puro viento, son nada. Mientras tanto el profeta habla con valentía, sabe denunciar el pecado y llama a la conversión. Así fue Juan Bautista; así fue Jesús.