Consulta diaria

Primera lectura: Lev 23,1.4-11.15-16.27.34b-37: 
Se reunirán en asamblea litúrgica
Salmo: 80
Clamen a Dios nuestra fuerza
Evangelio: Mt 13,54-58: 
¿No es éste el hijo del carpintero?

54 En aquel tiempo se dirigió Jesús a su ciudad y se puso a enseñarles en su sinagoga. Ellos preguntaban asombrados: ¿De dónde saca éste su saber y sus milagros?
55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?
56 Sus hermanas, ¿no viven entre nosotros? ¿De dónde saca todo eso? 57Y esto era para ellos un obstáculo. Jesús les dijo: A un profeta sólo lo desprecian en su patria y en su casa.
58 Y por su incredulidad, no hizo allí muchos milagros.

Comentário

En este relato aparece con meridiana claridad que Jesús pasó por este mundo como uno de tantos, como un carpintero de una familia sencilla. Que se hizo esclavo de todos. Que no realizó estudios especiales, ni tenía cargos de poder que lo hicieran famoso, y ahora regresa a su pueblo. También queda claro que las cosas de Dios, para los paisanos de Jesús, y para nosotros, resulta muy extraño que se manifesten en la cotidianidad de la vida.

Siempre esperamos el espectáculo, la aparición de algo maravilloso. Pero la encarnación de Dios no va por este camino. La gente de Nazaret no podía entender cómo su paisano Jesús podía hacer los milagros que oyeron había realizado en Cafarnaúm. Ahora están asombados de su palabra. Ante la evidencia de este Jesús profeta, se quedan con la sencillez de su origen familiar. No cabe en sus cabezas que Dios pueda actuar en la historia, en los acontecimientos de cada día. Esto provoca una falta de fe, y hace casi imposiables los signos del reino.