Consulta diaria

Primera lectura: Éx 40,14-19.32-36: 
La gloria del Señor llenó el santuario
Salmo: 83
¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!
Evangelio: Mt 13,47-53: 
Reúnen en los peces buenos en cestas

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
47 El reino de los cielos se parece a una red echada al mar, que atrapa peces de toda especie.
48 Cuando se llena, los pescadores la sacan a la orilla, y sentándose, reúnen los buenos en cestas y los que no valen los tiran.
49 Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de los buenos
50 y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes.
51 ¿Lo han entendido todo? Le responden que sí,
52 y él les dijo: Pues bien, un letrado que se ha hecho discípulo del reino de los cielos se parece al dueño de una casa que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas.
53 Cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allí.

Comentário

El reino de Dios y el Dios del reino es inclusivo, no elitista, no es el Dios de una minoría selecta que practica un religión alienante. El Dios de Jesús, es universal, que recoge a gentes de diferentes culturas, razas, religiones. El Dios del reino está contra las exclusiones que hemos inventado en la historia, creyéndonos los únicos. La red del reino es abarcadora.

Está por la tolerancia y el respeto, está por la bondad y hace fiesta por el pecador que regresa a casa. La red del reino recoge hasta la basura humana con la intención de incluirla en esta aventura de humanización de la historia. Lo perdido, lo extraviado forma parte del reino, también caben en esa red los mendigos de la historia que encontramos por los caminos, postrados y ciegos. Esta es una sabidurá antigua que está escondida entre los tesoros de la casa. Jesús tiene el mérito de resucitar esta espirituaidad de los orígenes. La parábola significa una fuerza que debe movilizar la iglesia hacia otro modelo más samaritano, y de puertas abiertas.