Consulta diaria

Primera lectura: Gn 46,1-7.28-30: 
Puedo morir, después de haberte visto
Salmo: 36
El Señor es quien salva a los justos
Evangelio: Mt 10,16-23: 
El Espíritu del Padre hablará por ustedes

16 En aquel tiempo dijo Jesús a los apóstoles: Miren, yo les envío como ovejas en medio de lobos: sean astutos como serpientes y sencillos como palomas.
17 ¡Cuidado con la gente!, porque les entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas.
18 Les harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y los paganos.
19 Cuando les entreguen, no se preocupen por lo que van a decir;
20 pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre hablará por ustedes.
21 Un hermano entregará a la muerte a su hermano, un padre a su hijo; se rebelarán hijos contra padres y los matarán.
22 Serán odiados por todos a causa de mi nombre. Quien resista hasta el final se salvará.
23 Cuando les persigan en una ciudad, escapen a otra; les aseguro que no habrán recorrido todas las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del Hombre.

Comentário

“El que avisa no traiciona” reza un refrán popular. Ni el grupo de los doce ni la comunidad de Mateo como tampoco nosotros podríamos hacernos los distraídos diciendo “yo no sabía”. El texto del evangelio prosigue el discurso misionero y Jesús habla con claridad: Su misión tiene adherentes y detractores. Nosotros sabemos que seguimos a un Mesías crucificado. Con dos metáforas Jesús advierte sobre los peligros que aguardan a los misioneros. Pero incluso en medio de las dificultades tenemos motivos para confiar: Es Jesús quien nos envía a la misión y quien promete la asistencia del Espíritu de Dios para que continuemos dando el testimonio adecuado en los conflictos o ante quien sea necesario hacerlo. Jesús es el motivo de la misión y también lo es de la hostilidad manifiesta experimentada por los discípulos. Compartir la victoria de Jesús Crucificado es la recompensa prometida a quien se juegue la vida dando testimonio. Actualmente muchos cristianos sufren persecuciones y violencia a causa de su condición. Pidamos confiados por ellos al Señor.