Consulta diaria

Primera lectura: Gn 41,55-57; 42:5-7a.17-24a: 
Estamos pagando el delito
Salmo: 32
Que tu misericordia Señor venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti
Evangelio: Mt 10,1-7:
Vayan a las ovejas descarriadas de Israel

1 En aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos, para expulsarlos y para sanar toda clase de enfermedades y dolencias.
Éstos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, de sobrenombre Pedro, y Andrés su hermano; Santiago de Zebedeo y su hermano Juan;
Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago de Alfeo y Tadeo;
Simón el cananeo y Judas Iscariote, el que también le traicionó.
A estos doce los envió Jesús con las siguientes instrucciones: No se dirijan a países de paganos, no entren en ciudades de samaritanos;
vayan más bien a las ovejas descarriadas de la Casa de Israel.
Y de camino proclamen que el Reino de los cielos está cerca.

Comentário

Con este texto comienza el segundo discurso de los cinco que Jesús ofrece en el evangelio. Una instrucción misionera en la que distinguimos tres aspectos: El llamado de Jesús a los Doce, la lista de los convocados, y los criterios a tener en cuenta durante la misión a la cual los envía. Poco antes Jesús había constatado la abundancia de la mies y la escasez de trabajadores. La oración da nuevas luces y Jesús redobla su estrategia pastoral. Ahora también los discípulos son convocados para reproducir su misma acción evangelizadora. El anuncio misionero es complementado con el poder liberador que Jesús les confiere para llevar adelante la tarea que les encomienda. A esta altura del evangelio y de la vida de Jesús, la misión tiene unos destinatarios bien precisos: “Las ovejas perdidas del pueblo de Israel”. Recién hacia el final del texto, en Mt 28,19s, Jesús Resucitado extenderá el alcance de la misión a todos los pueblos de la tierra. La misión sin gestos de liberación es poco creíble.